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Trump obsesionado con Venezuela mientras deja a Puerto Rico a la deriva

26 abr 2019
Randy Alonso Falcón
Donald Trump y su camarilla (Bolton, Pompeo, Rubio, Abrams) andan obsesionados con Venezuela. Desayunan, comen, tuitean y hablan el  lenguaje único de la agresividad contra Caracas.

Fondos públicos y secretos son destinados a la ofensiva imperial contra el país sudamericano. El Departamento de Estado pide 500 millones de dólares para su actividad injerencista en Venezuela en el próximo año fiscal. El Pentágono afina cuentas para estimar el costo de una probable incursión militar.

Mientras tanto, en Puerto Rico, autoridades, habitantes, medios de comunicación, claman por la ayuda necesaria, prometida y no cumplida del gobierno de los Estados Unidos para enfrentar los no resueltos efectos de los terribles huracanes Irma y María de septiembre de 2017 y los crecientes índices acumulados de pobreza en la llamada “Isla del Encanto”.

El presidente Donald Trump, se quejó hace unos días de que su gobierno, que domina colonialmente a Puerto Rico, haya destinado a la isla caribeña unos 91.000 millones de dólares para su recuperación, lo cual dice es superior a  la ayuda que el Gobierno federal le ha suministrado a otros estados afectados también por ciclones

Sin embargo, el Gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló salió a desmentirlo y declaró que Washington sólo había destinado 5 300 millones de dólares, mayormente para restaurar la red eléctrica y para ubicar toldos en los techos de madera y zinc que quedaron devastados por los fuertes vientos de los huracanes.

Rosselló dijo que a 18 meses del paso del huracán Katrina sobre Luisiana en el 2005 bajo la Administración de George W. Bush, dicho estado ya tenía 2,400 obras permanentes, mientras que Puerto Rico solo ha tenido 46.

Puerto Rico sufrió más de 4 mil muertes durante y después del paso del huracán María (cifra no reconocida por las autoridades) y su sistema eléctrico demoró más de un año en recuperarse.

Todavía está en las retinas del mundo la imagen del Sr. Trump tirando papeles sanitarios a la audiencia que lo recibió en su fugaz visita a Puerto Rico.

Altos niveles de pobreza infantil

La pobreza infantil es un fardo pesado para la sociedad puertorriqueña desde hace décadas. El Instituto de Desarrrollo de la Juventud (IDJ), una organización no gubernamental sin fines de lucro, ha presentado estadísticas que indican que desde 1999 nunca ha bajado del 50%.

El último Índice de Bienestar de la Niñez y la Juventud, que el IDJ publica anualmente hace cinco años, revela un aumento a 58% en el 2017, el último año en que hay estadísticas disponibles, 2% más que en el 2016.

Lo de verdad escandaloso, considera el periódico El Nuevo Día, es, que por décadas, ha habido más niños pobres que no pobres en Puerto Rico y no hay políticas gubernamentales contra ello.

“Nunca hemos tenido una política pública articulada en este tema de pobreza infantil. No se considera en los planes de desarrollo económico. A veces hablamos de participación laboral, que contribuye, pero no es lo mismo que considerar las necesidades de familias con niños, que tienen unos retos bien particulares. Tampoco lo estamos viendo en las plataformas políticas”, dice Amanda Rivera, directora ejecutiva del IDJ.

Puerto Rico. Puerto Pobre

Las estadísticas del Buró del Censo en Estados Unidos muestran la depauperación del nivel de vida en Puerto Rico. Según el cierre de Julio de 2018, el 44.4 % de la población boricua está considerada en índices de pobreza.

Ese mismo cierre muestra que el índice de pobreza en Estados Unidos es de un 12.3%

La famosa vitrina que Estados Unidos trató de mostrar en los 60-70 como contrapartida a la Revolución cubana se ha quebrado totalmente.

Una columna periodística reciente del puertorriqueño José Calderón, Presidente de la Federación Hispana en EE.UU, alertaba sobre la situación de la isla: Una verdadera emergencia nacional continúa en nuestra nación casi un año y medio después de que el huracán María destruyera los hogares y los medios de subsistencia de millones de puertorriqueños, dejando a decenas de miles de personas sin trabajo y sin vivienda, y sufriendo un esfuerzo federal de socorro por desastres. Logré que casi pareciera intencional. Un año más tarde, seguimos viendo pruebas desgarradoras de cómo el presidente Trump y su administración continúan descartando y haciendo caso omiso de la difícil situación de los ciudadanos estadounidenses que viven en Puerto Rico.

Para Trump y su administración, el pueblo de Puerto Rico es de segunda categoría. Se les desprecia y olvida. Se les coloniza y deshecha.

Ni un pensamiento del mandamás de la Casa Blanca para los boricuas necesitados. Anda muy ocupado elaborando el próximo tuit o la nueva sanción contra Venezuela.


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