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¡Tremenda tángana en el Trillo!

30 nov 2020
Oscar Figueredo Reinaldo, Ana Álvarez Guerrero, Rogelio Carmenate
“¿Qué podemos hacer? ¡No podemos quedarnos callados!”. Esa fue la premisa de un grupo de amigos en un chat de Telegram. Lluvia de ideas. Nombre. Lugar. Objetivo: convocar a los jóvenes, al pueblo a defender la Revolución. Solo eso.

Surgió la página Tángana en el Trillo y de ahí a crear, compartir, convocar.

    Iramís Rosique, quien abrió el mitin-concierto justo a las cuatro de la tarde, aseguró “Ninguno de nosotros —los organizadores— es un funcionario del estado o un cuadro profesional cuyo trabajo era responder de este modo a los acontecimientos de los últimos días. El colectivo virtual en el que se imaginó y se gestó todo esto está conformado por un variado espectro ciudadano: hay estudiantes, trabajadores de empresas, de instituciones, trabajadores por cuenta propia, e incluso desempleados. Convivimos distintas profesiones, provincias, edades… No obstante, esa diversidad posee un principio unificador en, más que una sensibilidad política, una militancia política de izquierdas”.
Tras la convocatoria, espontánea, sí, varias instituciones decidieron sumarse. Apareció el audio. El colega diseñador hizo el cartel. Hubo una llamada para anunciarlo en la televisión nacional. Sorpresa. Entusiasmo. Ninguno sabía la magnitud de lo que estaban gestando. ¿Pero por qué un grupo de jóvenes, sin mediación alguna, decidió tomar esta iniciativa?

    “Decidimos emprender esta acción porque los discursos articulados sobre Cuba en los últimos años por varias alternativas mediáticas e intelectuales de sensibilidad antigubernamental, pretenden expulsar —viejo tópico anticomunista— la lucha por la democracia y por la libertad del horizonte socialista abierto por la Revolución Cubana: esto se ha evidenciado dramáticamente en los sucesos de los últimos días. Nosotros reivindicamos que las luchas por la democracia y por la libertad son inherentes al proyecto socialista revolucionario, y estamos comprometidos con ellas. Lo que consideramos inaceptable es que esas luchas se empleen para lavar la indignidad de personas o colectivos que practiquen el anexionismo o el mercenarismo, los cuales atentan contra las condiciones de posibilidad de toda democracia real en Cuba”, señaló Rosique.
Hubo música. Consignas. Pero también se resaltó que “el pueblo cubano está en la calle y no admitimos injerencias”, así lo dijo Karla Santana, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria de la Universidad de la Habana. También añadió que la profundización democrática en Cuba es y será socialista. “Vinimos aquí para que se sepa que hay juventud revolucionaria para rato. Nadie nos arrebatará la Revolución. Con ella nadie puede equivocarse”.

    Quedó claro. Los muchachos lo dejaron claro. La Revolución tiene que palpitar en cada patriota y todas las causas de la justicia social y la emancipación humana tienen que caber en su proyecto socialista.
Josué Benavides, otro joven de los oradores, hizo un llamado a superar la problemática racial y los problemas del negro en Cuba. “Debe coincidir en la lucha por los derechos de la mujer, de la comunidad LGTBI y otras minorías. Somos herederos de las revoluciones del mundo, entre ellas la de Haití, de Jesús Menéndez, del cimarronaje, de las luchas de los negros en Estados Unidos. Cuando Nelson Mándela vino a Cuba le dijo a Fidel: ¡Que lejos hemos llegado los esclavos! Somos las sombras que no tiene cara, somos la sombra que no tienen nombre”.

Y llegó sin que nadie se lo esperara: Miguel Díaz-Canel Bermúdez. La algarabía. La euforia. El parque Trillo se hizo más pequeño y la Revolución más grande.

    “Sentía por convicción y sentimiento que debía estar aquí. Es un encuentro de jóvenes y la Revolución siempre ha contado con ellos. Ustedes han escrito una página heroica en la lucha contra la COVID-19. Tenía que estar aquí porque yo tampoco estoy tan viejo”.
La emoción no cabía en mi pecho y tenía que venir acá, prosiguió el mandatario mientras la muchedumbre se le agolpaba. “Algunos me aconsejaban que no viniera para que no se manipulara la espontaneidad de esta manifestación”.
Ustedes saben todo lo que nos han querido montar. Nos han montado un show mediático. Y esto es un grupo de suceso que seguro se seguirá repitiendo porque los planes contra la Revolución continúan. Creían que podían destruir la Revolución antes de terminar la administración Trump, pero se quedaron y siempre se quedarán con el deseo porque los jóvenes están en las calles y el pueblo cubano está en la calle y no admitimos injerencias”.

Un chat de Telegram produjo un acto inaudito: movilizó a las instituciones cuando por lo general, el proceso es a la inversa. La Tángana fue emotiva, demostró que las convicciones están y se defienden, más aún que los jóvenes son entes activos en la construcción del socialismo en Cuba.

Tomado de Cubadebate
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