Economía

Recambios en el sistema monetario internacional

2 mar. 2018
Wim Dierckxsens, Walter Formento

El imperio del dólar está llegando a su fin. El dólar está a punto para dar un importante paso hacia atrás. En 1944/45 el Dólar-Oro se impone luego de ser EUA uno de los ganadores la segunda guerra mundial y lograr incluso imponérselo al RU desplazando a la Libra Esterlina de ese lugar de moneda de referencia mundial.

 

A principios de los años setenta el dólar se produce la crisis del Dólar-Oro que venía desde 1967, dejó de estar anclado en el oro y con un acuerdo realizado por el ex secretario de Estado de EUA Henry Kissinger y la Casa de los Saud en Arabia Saudita nació el petrodólar. El Petro-dólar fue la moneda que vino a expresar los intereses de las corporaciones multinacionales norteamericanas ya expandidas a Europa y Japón, no era ya la moneda nacional del conjunto de los capitales industriales norteamericanos que exportaban desde EUA. Porque eran estas corporaciones multinacionales norteamericanas las que dominaban la producción, el comercio mundial y el consumo mundial de energía basada en el petróleo. Por ello pudieron pactar e imponer la nueva moneda de referencia mundial, el petrodólar es una herramienta de extorsión para obligar a todos los países a cambiar producción y trabajo real por una moneda creada a pura deuda, sin respaldo.

 

Hoy existen cada vez más países que ven el dominio del dólar como un obstáculo para su soberanía y su buen desenvolvimiento dentro de la economía global, lo cual muestra su actual crisis de hegemonía. En el pasado reciente países relativamente pequeños como Irak y Libia fueron invadidos al pretender negociar el petróleo por fuera del ámbito del dólar, y hoy existe una amenaza real de invasión sobre Venezuela porque ha establecido su derecho a negociar su petróleo por fuera del ámbito del dólar. Es preciso saber que en esta misma coyuntura los países multipolares BRICS con China a la cabeza, el eje con mayor crecimiento económico en los años recientes, plantearon seriamente lanzar el Petro-Yuan-Oro como moneda de referencia mundial. Con el ascenso de este rival con suficiente fortaleza en diversos planos, por primera vez desde 1944, se podrá hablar con propiedad de un próximo desplazamiento del dólar como moneda dominante, pues la hegemonía ya la ha perdido.

 

El Petro-Yuan-Oro es un esquema de moneda mundial que no solo se respalda en la materia prima más importante, el Petróleo, desplazando a EUA sino también está anclado en el oro, algo que EUA ya no puede hacer. Su ventaja no solo radica en ser el esquema integral de las economías más dinámicas, sino en que además son grandes productores y compradores de oro y han conformado unas gigantescas reservas para respaldar al Yuan en esta movida, que por sí sólo no podría avanzar e imponerse.

 

El 26 de Marzo de 2018, después de haberlo pospuesto varias veces, China finalmente tomó la decisión de lanzar en la Bolsa Internacional de Energía el esquema de cambio petro-yuan-oro, hecho que cambiará el sistema monetario internacional de fondo. Todos los exportadores de petróleo a China tendrán que aceptar en primer lugar la moneda china, el Yuan respaldado en oro, a cambio de petróleo. Como incentivo, los chinos ofrecen cambiar los Yuanes recibidos en oro, contra entrega de petróleo. La Bolsa de Valores de Hong Kong emitirá también contratos a futuro en yuanes en materia de petróleo que serán igualmente convertibles en oro. Los exportadores de petróleo incluso podrán retirar dichos certificados de oro fuera de China, es decir, el ´petro-yuan’ estará disponible para pagarse hasta en los llamados “Bullion Banks”i en Londres. La introducción del petro-yuan podemos considerarla el mayor desafío directo para el dólar, hasta hoy la moneda dominante a nivel mundial en los contratos de petróleo.

 

La estrategia de China-Multipolar será no atacar frontalmente al sistema del petro-dólar, sino minarlo progresivamente para hacer que el yuan y otras monedas como el Euro, el Yen, etc. lleguen a ser tan imprescindibles como el dólar, es decir, construyendo el Mundo Multipolar de monedas. Hay acuerdos entre el Banco Central de China (PBoC) y el Banco Central de la Unión Europea (BCE) para permitir intercambios directos entre el yuan y el euro. Han firmado estos acuerdos para hacer posible que, finalmente, ambas monedas se fortalezcan mutuamente de manera autónoma y fomentando la interpenetración de los sistemas financieros de ambas regiones. Lo anterior es una clara señal que la Unión Europea mantiene la puerta abierta para integrarse al Mundo Multipolar.

 

No solamente hay una amenaza externa para el dólar, el mayor peligro, en nuestra opinión, se encuentra al interior mismo de los EUA. El capital financiero globalista está haciendo todo lo posible para generar un colapso bursátil y atribuírselo a las ´fuerzas del mercado´, utilizando para ello a sus propios conglomerados de comunicación para esta operación de golpe de estado por instrumentación del soft-power de manipulación, ya que la movida del globalismo financiero conllevará a una gran crisis económica-financiera no vista desde 1930. Es la crisis de la gran burbuja armada desde tiempos de Alan Greenspan, quien asumió la presidencia de la Reserva Federal (Fed) en 1987 y la dejo en febrero de 2006ii, crisis que intentan ya atribuírsela, por todos los medios, a la “mala” administración y a la “locura” (del gobierno) de Trump.

 

El partido demócrata de EUA, representante político del establishment de poder del capital financiero globalizado, encontraría allí el momento oportuno para forzar el ´impeachment´ (destitución) del presidente Trump. Así el globalismo financiero no solo podría sacar fuera de juego a Trump y a los diferentes funcionarios que expresan el interés del continentalismo financiero norteamericano y de aquellos capitales nacionales marginados por los globalistas, sino que retomaría el control del gobierno en EUA, para imponer una moneda global a disposición desde el Banco de Basilea, el banco central de todos los bancos centrales del mundo, bajo pleno control del capital financiero globalizado y más en concreto bajo hegemonía del imperio de la globalista Rothschild House.

 

La amenaza para el dólar proviene desde el Mundo Multipolar

 

Los BRICS, China y Rusia, revelaron que van a usar entre si un nuevo esquema de moneda: Petróleo/Yuan/Oro. Para hacer que el contrato en yuanes resulte más atractivo, China tenía previsto hacer que el yuan sea totalmente convertible en oro antes del fin de año de 2017, pero lo pospusieron para después del Año Nuevo en China. El 26 de marzo de 2018, la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái finalmente lanzara un contrato de petróleo a futuro denominado en yuanes chinos (CNY), convertibles en oro. Este contrato permite pagar en oro o en yuanes convertibles en oro, a las empresas petroleras extranjeras que venden petróleo a China. Es una movida con importantes consecuencias geopolíticas y financieras. La fijación de los precios del petróleo en yuanes –junto con el plan de la Bolsa de Valores de Hong Kong para vender contratos de oro físico valuados en yuanes– creará un sistema por medio del cual el país podrá eludir el sistema bancario estadounidense y no solo el sistema global de pagos interbancarios basada en dólares (Swift) sino incluso todo el sistema de Bretton Woods.

 

Cuando el Yuan en manos de los exportadores de petróleo se ofrezca a los ´Bullion Banks´ en Londres, dichos bancos sin lugar a dudas cambiarán los yuanes primero en dólares. Como China es el principal poseedor de bonos del Tesoro de EUA, el proveedor más seguro de estos dólares será el Banco de China, pues, al vender los bonos del Tesoro de Estados Unidos China recibirá a cambio dólares que los utilizará para comprar sus propios yuanes respaldados en oro. Los ´Bullion Banks´ ofrecerán a los exportadores de petróleo contratos a futuro en dólares (oro en papel).

 

El retorno de bonos del Tesoro en dólares a EUA será cada vez más masivo conforme se generalice la venta de petróleo a cambio de yuanes y el dólar sufrirá una clara devaluación en términos del oro. Es decir, el precio de oro físico se disparará en términos de dólares. En caso que no solo el petróleo y el gas entren en esta nueva situación mundial, sino incluso las materias primas en general, se puede esperar que China se deshaga de manera más acelerada de los bonos del tesoro a cambio de dólares vendiendo a su vez estos dólares por yuanes, una situación que no esperamos a corto plazo ya que China sin duda pretende mantener el volumen de oro suficiente como respaldo, para evitar lo que le sucedió al dólar a principios de los años setenta, cuando tuvieron que abandonar el patrón oro.

 

En octubre de 2016 el Yuan fue reconocido como moneda internacional por el FMI. Paralelamente China ha desarrollado todo un sistema de instituciones financieras en la City de Londres que le permite plantear no solo al yuan como moneda sino al petróleo y al oro como respaldo. El país utiliza sus reservas de dólares en bonos del tesoro de EUA, por más de un billón de dólares, para aceitar el mecanismo y para debilitar eventuales jugadas de la Fed contra el nuevo esquema de moneda internacional. En pocas palabras, la China Multipolar y el Yuan están preparados para reemplazar al Dólar e instaurar un nuevo sistema monetario internacional.

 

El Yuan del BRICS multipolar esta ya conformado y respaldado por una canasta de monedas más una nueva arquitectura financiera, con su Fondo de Fomento y Desarrollo, su banco de financiamiento y su sistema de compensaciones alternativo al SWIFT donde solo resta que EUA y Japón se sumen. A todo esto se suma también la nueva arquitectura productiva-comercial de la nueva ruta de la seda (OBOR) y su iniciativa de inversiones por 500bn lanzada el 14 de mayo de 2017.

 

No solo China tiene grandes proyectos para dejar afuera al dólar en su quehacer económico. El 20 de setiembre de 2017, el presidente ruso Vladimir Putin dio instrucciones que a finales de ese año el dólar deje de ser la moneda de pago en todos los puertos del país. El 14 de febrero de 2018 Arkady Dvorkovich, Primer Ministro Suplente anunció que las instituciones financieras rusas están preparadas para funcionar sin acceso a la red global de pagos interbancarios basada en dólares (The Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, SWIFT), un mecanismo por excelencia para bloquear pagos bancarios afectando países o personas ´non gratas´. Esta decisión rusa se deriva de las sanciones impuestas a la economía rusa que de esta forma procura evitar.

 

En la misma fecha de setiembre, no por azar el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que su país dejaría a un lado el dólar como moneda de pago en la compra de petróleo, esto como contramedida ante las sanciones impuestas por EUA a su país. La empresa venezolana de petróleo PDVSA ya cotiza su precio y mantiene sus cuentas por el momento en euros, dejando de lado al dólar. China ha favorecido a estos productores de petróleo, aceptando que vendan su energía en yuanes, por fuera del esquema petróleo-dólar. Las políticas de sanciones y boicot de EUA, no han logrado otra cosa en América Latina que reorientar y empujar a los países hacia la opción multipolar. La administración Trump, en la persona de su Canciller Tillerson, diseña una estrategia que conlleva a una mayor militarización del continente latinoamericano y a encontrar en Venezuela el centro de gravedad de la amenaza necesaria para ser intervenido, invadido y derribado su gobierno electo, pues el país representa hoy el puente geopolítico más directo para la inserción de América Latina en el bloque emergente y multipolar que sustituirá al petro-dólar por el petro-yuan-oro.

 

Gran parte de África se ha comprometido en la introducción del yuan como segunda moneda de reserva y de referencia. Rusia ha disminuido las importaciones del petróleo saudita al igual que EUA, por lo tanto perder en esta coyuntura al cliente chino, significaría para Arabia Saudita quedarse con un gigantesco excedente de producción, lo que provocaría que los ingresos del país se desplomaran. No es entonces extraño señalar, que estamos muy cerca de un escenario donde se acuerde un fondo de inversiones chino-saudí y/o la adquisición por parte de China de una participación en la empresa petrolera Saudi Aramco.

 

El dólar, en otras palabras, está en repliegue ante el claro avance del “petro-yuan-oro”. En realidad, no se trata de una nueva petro-moneda, se trata de otro esquema de moneda dominante mundial: el petro-gas-oro-monedaiii. Estos hechos y su impacto componen el escenario del fin del dólar y su desplazamiento de la posición actual de moneda dominante de referencia internacional junto al conjunto de instituciones asociadas a la vieja arquitectura financiera del oro-dólar primero (1944-1971) y el petro-dólar luego (1971-2018). Será asimismo este un acto fundacional del mundo multipolar del siglo XXI, imponer la unidad de medida de la magnitud de poder mundial, del mismo modo en que ocurrió en los “acuerdos” de Breton Woods donde EUA impuso el patrón o esquema de moneda mundial de cambio dólar-oro, por lo que implica institucionalizar un esquema de moneda mundial de cambio y reserva que reemplace al Dólar y a los poderes financieros que acumulan valor/poder a partir del mismo.

 

El mundo que China desea inaugurar no es chino, sino multipolar. El sistema monetario internacional estabilizado que los chinos plantean es un sistema multi-monetario con la llegada del petro-yuan-oro, en el cual las diferentes monedas estarían vinculadas al oro y no más al dólar.

 

La transición al mundo multipolar podrá subsanar temporalmente la crisis con un keynesianismo de periferias o un desarrollismo productivo a nivel mundial, por ej.: la Ruta de Seda ampliada en diferentes continentes. Es un proceso sostenido en base a puro crédito, en cuyo proyecto participen eventualmente todos los grandes jugadores, pero aún está por verse si las grandes obras de infraestructura a las que apuntan, constituirán un verdadero puente hacia otro ciclo de acumulación de capital, o más bien revelara su carácter improductivo desde la óptica del capital a nivel mundial, al no relanzar la tasa de ganancia por ningún medio y en ningún lugar. Este último escenario es el más probable, razón por lo cual las inmensas deudas caerían en default (cesación de pagos) y nos encontraremos no solo ante un cambio de paradigma sino ante la transición a una crisis de civilizaciones, como nosotros ya señalamos en nuestro libroiv del año 2016.

 

La amenaza para el dólar dentro de los propios EUA

 

No solamente hay una amenaza externa para el dólar, la mayor amenaza se encuentra al interior de los EUA. El plan de los globalistas se orienta a acabar con el dólar como moneda internacional de referencia así como con todas las monedas de menor referencia (el Yuan, el Yen, el Euro, la Libra Esterlina, etc.). Este colapso limitaría fuertemente el peso del dólar en el mercado internacional. El valor del ´nuevo dólar´ ya no sería controlado por la Reserva Federal a su antojo y con seguridad tendría que ceder este rol al Fondo Monetario Internacional (FMI). El ´nuevo dólar´ perdería mucho de su actual poder adquisitivo, mediante procesos de devaluación e inflación. La pregunta que nos hacíamos en enero de 2017 era si los globalistas lograrían provocar el colapso financiero en EUA con réplicas en el mundo entero, imputando la responsabilidad a Trump y a sus políticas, para lograr imponer un nuevo mundo global financiero a su medida e interés.

 

Estaba claro que conforme la Fed aumente la tasa de interés, aumentara también la cantidad de dólares destinados al servicio de la deuda estadounidense, que ya en el momento de asumir Trump el gobierno era de 14 billones de dólares. Los intereses serían la partida del presupuesto del Gobierno Federal que más rápidamente crecerá con la triplicación de la tasa de interés desde que asumió Yanet Yellen la presidencia de la Fed, llevándola de 0,50% antes de diciembre de 2016 al 1.50% en diciembre de 2017. Fue el plan obvio que los globalistas tenían en mente para debilitar a Trump y para que colapsara la economía norteamericana. Un plan de fuertes incrementos en las tasas de interés crearía todo el clima necesario para provocar un colapso bursátil y los halcones globalistas harían lo imposible a través de las principales corporaciones-mediáticas bajo su dominio de anunciarlo y responsabilizar a Trump y sus apoyos económicos y políticos.

 

El 20 de setiembre de 2017, la Fed anunció el comienzo del programa para vender sus bonos del Tesoro “adquiridos” durante el período del 2008 al 2014. Lo anunció para contrarrestar la esperada venta masiva de bonos del Tesoro por China al introducir el petro-yuan-oro. Sin embargo, vale destacar que China pospuso la fecha de su introducción hasta marzo de 2018, coincidiendo con el inicio del año nuevo chino 4716. Se puede observar que, Fed había proyectado retirar la liquidez en dólares del sistema financiero que la venta de bonos por China hubiese generado a partir de la introducción del petro-yuan-oro.

 

De haberse producido su introducción, para el último trimestre del 2017, la Fed proyectaba que el volumen de las reducciones de dólares hubiese alcanzado 500 mil millones. El presidente de la Reserva federal de Nueva York había planteado que la balanza negativa de la Fed se reduciría así en un monto de entre $1 a $2 billones de dólares entre 2017 y fines de 2020. Todo esto no sucedió. Entonces, en octubre de 2017, la Fed supuestamente comenzó a recortar su programa de compra de bonos al reducir el monto de sus bonos en vencimiento que, sin embargo, simplemente se convirtieron en nuevas emisiones de bonos con tasas de interés más altas.

 

Al ser desplazado el dólar a un segundo plano por el yuan, provocará que la demanda del dólar baje de manera considerable. Una retirada neta y acelerada de dólares del mercado de dinero, entonces, es necesaria para evitar una fuerte devaluación del dólar que de todas formas no se podrá evitar. Precisa entonces que la Fed retire dólares del mercado de dinero a un determinado ritmo para evitar una fuerte devaluación y si no lo hace podría sufrir las consecuencias de una contracción fuerte de dinero y si esto sucede afectaría en primer lugar el mercado bursátil. China, como principal poseedor de bonos del tesoro es el actor económico capaz de determinar dicho ritmo y al gigante chino le interesa ir de manera pausada para no devaluar en exceso el poder adquisitivo de la deuda que EUA le adeuda. Con lo anterior queda claro también que, Trump más que un conflicto con China y pensar en cómo enfrentarse a los chinos, está mucho más preocupado por el juego de poder de los globalistas en su contra. En la práctica su mejor escenario es el de buenos amigos con China, teniendo en cuenta que a nivel del discurso cotidiano deba decir lo contrario para contrarrestar las movidas mediáticas globalistas dentro de EUA.

 

La combinación de la normalización de la hoja de balance de la FED, junto con las alzas en las tasas de interés, significaría una política monetaria restrictiva contraria a las políticas de expansión económica que Trump necesita y propone. La política de las fuerzas globalistas es provocar una política de contracción monetaria a fin de encaminar todo hacia una eventual caída de las bolsas de valores, que sin duda será atribuida por los grandes medios a la “inoperancia” de Trump, aunque este realmente no tenga nada que ver. Pues esta maniobra no es otra cosa que la preparación de una batalla frontal del neoliberalismo financiero globalizado contra el continentalismo financiero neoconservador y el nacionalismo industrialista norteamericano en el gobierno de Trump. Si los globalistas querían causar un colapso financiero para debilitar a Trump, lo tenían que realizar a más tardar a principios de 2018, antes de que terminara el periodo de Janet Yellen en la Fed a principios de febrero.

 

La triangulación de fuerzas alrededor del dólar

 

En la moneda está el instrumento por medio del cual se ejerce, delimita e impone la soberanía sobre un territorio social que produce riqueza social. Está muy claro que hay intereses no coincidentes y fuerzas dispares y por ello está en marcha una gran guerra de monedas. Ni el capital financiero globalizado ni el capital financiero continentalista como el de EUA, la Unión Europea o RU, ni tampoco los capitales industriales nacionales ´soberanos´ pueden permitirse que se les escape el control sobre su moneda, aunque la posibilidad de lograrlo no es un escenario que esté garantizado para nadie en este momento.

 

Mientras Trump ejerza como presidente, los globalistas se sentirán siempre amenazados de perder la guerra frente al petro-yuan-oro. Los continentalistas en EUA al igual que la administración Trump procuran salvar hasta donde les sea posible al dólar, que los globalistas más bien buscan sustituir por una moneda fuera de todo alcance de gobiernos nacionales o continentales. Los BRICS con China a la vanguardia quieren obtener un mayor espacio para el Yuan como moneda de referencia internacional sin declarar una guerra directa al dólar. En este sentido la sobrevivencia del dólar tiene más que temer de las fuerzas globalistas que de los BRICS multipolares. Está claro en todo caso que el dólar ya no podrá mantener su lugar privilegiado como única y dominante moneda internacional de referencia.

 

Además, la guerra de monedas adquiere una nueva dimensión especial con la introducción de las cripto-monedas en la geopolítica. Con la llegada de la cripto-monedas como Bitcoin, el sistema monetario se ha ampliado de manera notoria. Las cripto-monedas se sustentan en la tecnología blockchain, semejante a un gran libro digital contable, público y distribuido, en el que queda registrada la historia de todas las transacciones, y es difícilmente falsificable. Una cripto-moneda funciona mientras otros la acepten. Bitcoin es una forma de dinero fiduciario más, es decir, no tiene respaldo en la economía real. La fluctuación de su precio de mercado depende de una oferta limitada ante una demanda oscilante y con ello está sujeto también a fuertes movidas de especulación.

 

Toda forma de dinero es una construcción social y con ello también expresión de valores e intereses económico-sociales y de poder. Lo que hace que las cripto-monedas sean potencialmente tan diferentes como moneda es el hecho de que están permitiendo que sus usuarios expresen su independencia del sistema monetario actual dominado por el dólar, el sistema SWIFT, etc. Lo cual se expresa muy bien hoy en América Latina con la introducción del Petro en Venezuela, luego de las sanciones económicas impuestas al país por haber negociado la venta de petróleo por fuera del ámbito del dólar. A raíz de ello Washington cerró las posibilidades de crédito buscando asfixiarla de modo financiero. La compra de bonos por China y la reestructuración de la deuda con Rusia fueron pasos paliativos. Hay visos de alivio con la introducción de la cripto-moneda Petro frente a la soga que Washington le colocó al cuello a Venezuela. Desde el 20 de febrero de 2018 se vende el Petro en Venezuela anclado en petróleo entre otros recursos naturales. Con una emisión de cien millones de Petro y un valor actual del barril de sesenta dólares, el gobierno espera obtener seis mil millones de dólares.

 

La cripto-moneda es una innovación que tiene el potencial de cambiar por completo el sistema financiero global y con ello las relaciones de poder. Crear e imponer una nueva construcción social, una nueva mediación en las relaciones sociales de producción de poder, a partir de cripto-monedas que permiten liberarse de los poderes económicos, políticos y sociales anteriores a éste. Pero esto no podrá desarrollarse sin una gran batalla con y entre los diferentes poderes existentes, entre los que ascienden ganando posiciones de poder y los que declinan cediendo posiciones de poder económico, político y estratégico.

 

Los globalistas hacen su entrada a las cripto-monedas al emitir contratos a futuro de bitcoin a partir del 17 de diciembre de 2017 cuando el Chicago Mercantile Exchange (CME), el mercado de contratos a futuro más grande del mundo, ha puesto en marcha el comercio de futuros en bitcoins. Con ello se abrió el camino para manipular los precios de las cripto-monedas. Las empresas anotadas en Wall Street compran y venden en Chicago derivados en bitcoins y con ello este ´activo digital´ hace su entrada en el gran mundo de las finanzas. Bancos y comerciantes institucionales (como fondos de pensiones, entre otros) pueden comprar y vender contratos a futuro en bitcoins, pero solo unos pocos entre ellos podrán tener cripto-monedas en stock y comercializar con bitcoins reales. Lo anterior, aluden, se hace por motivos regulatorios, o dicho de otra forma para mantener el poder sobre el mercado.

 

La élite financiera unipolar y global, y sus CEO´s en los directorios bancos centrales y el Banco de los bancos centrales en Basilea (BIS), controlado por la familia Rothschild, lanzaron en setiembre de 2017 el proyecto de imponer una cripto-moneda global. El proyecto se denomina 'Utility Settlement Coin' (USC) que fue impulsado por entidades financieras como Barclays, HSBC, BNY Mellon, Santander, Credit Suisse, Deutsche Bank, entre otros. El objetivo del proyecto es preparar el camino para que los bancos centrales tengan cripto-divisas en el futuro, facilitando a las entidades mundiales realizar una amplia variedad de transacciones entre sí mediante la utilización de activos garantizados en una cadena de bloques. Con ello el capital financiero globalizado inaugura una fase decisiva de la guerra de (las cripto)-monedas. Las cripto-monedas de los bancos centrales se transformarían simplemente una extensión del sistema mundial actual basado en la deuda, pero ya no centrado en el dólar.

 

Las cripto-monedas en manos de los bancos centrales se transformarían en tal caso en una extensión del sistema mundial actual basado en la deuda, pero no más a partir del dólar. El planteo de las fuerzas globalistas es que un país ya no necesitaría estar preocupado por la deflación o caída de precios en tiempos de recesión. Pues con una sola operación del banco central se podría inyectar mil dólares en la ´billetera´ de cada persona e inmediatamente se provocaría un alza de los precios. Una inflación acelerada causaría un colapso en la bolsa. Quién maneja el poder sobre la cripto-moneda, se vuelve dominante, en otras palabras un tema específicamente de geopolítica del poder.

 

China comenzó la cruzada contra las cripto-divisas también en el mes de setiembre de 2017. Beijín no estaba en contra del uso de las mismas pero el Banco Central de China decidió emitir su propia moneda digital de manera pública y soberana. Se buscaba garantizar, además, un sistema seguro de registración y transferencia contra la evasión tributaria y el lavado de dinero. Finalizando 2016, China ya realizó su primer ensayo, siendo ésta la primera cripto-moneda respaldada por un Banco Central en todo el mundo. El carácter geopolítico del dinero digital chino como medio de intercambio en la nueva Ruta de la Seda es que reemplazaría al dólar pero más importante aún, cortaría a la vez el paso a los globalistas en su plan de introducir su moneda global. En este aspecto los globalistas estarían en confrontación con los intereses continentalistas norteamericanos, con los intereses del gobierno de Trump así como con el proyecto de China y los BRICS por un mundo y moneda multipolar. China no atacará frontalmente al dólar como esperan los globalistas y esto hace que la violencia y la agresión en la guerra de monedas provendrá de los globalistas, aunque los grandes conglomerados de comunicación lo presentaran de manera invertida, en una nueva operación de guerra de cuarta generación por uso del softpower.

 

¿Cuándo estallará la madre de todas las burbujas?

 

El mecanismo para resolver los problemas económicos, creando billones de dinero de la nada, pareciera desde la crisis financiera de 2008 una máquina de movimiento perpetuo y sin límites a la cantidad de dinero nuevo que puede crearse con un interés cercano a cero o incluso negativo, menos de cero en términos reales, ya que hasta los pagos de intereses pueden financiarse con este dinero ficticio, emitido sin respaldo. Es más aún, la Reserva Federal (Fed) compró en 2017 incluso bonos del Tesoro y con los ingresos que ese “dinero creado de la nada” genera devuelven dinero al Tesoro para volver a emitir más bonos, poniendo así en marcha una máquina de creación de dinero en movimiento aparentemente perpetuo. La política de crear Billones de la nada (expansión monetaria o QE en inglés) para comprar Billones en activos, ha inflado una ´burbuja madre´v en todas las clases de activos respaldados o comprados por los bancos centrales y sus representantes.

 

Nos preguntamos: ¿cuánto tiempo más puede continuar la valoración fraudulenta de las acciones y otros activos en los mercados de valores en general y de Wall Street en particular? ¿Podría explotar la ´madre´ de todas las burbujas o más bien ya no habrá más crisis bursátiles? Era difícil creer que el fraude de la expansión cuantitativa (QE) pudiera perpetrarse durante tanto tiempo. Autores como Paul Craig Roberts y Dave Kranzler estiman que puede continuar hasta que el dólar como moneda de reserva dominante sea atacado.

 

Charles H. Smith y con él muchos predicadores del colapso a través de los grandes medios anuncian que está por explotar la ´madre´ de todas las burbujas financieras creadas y que es imposible poder posponerlo más. No tenemos dudas que un eventual colapso financiero debía darse tarde o temprano, pero el momento en que sucederá no depende ni puede atribuirse a las ´llamadas fuerzas del mercado´, sino solo se podrá atribuir a las élites en pugna. Para nosotros las élites financieras unipolares globalistas, desde que Janet Yellen dejó la FED, están impulsando y provocando para que dicho colapso se produzca. Hicieron ya el trabajo preparativo, alzando tasas de interés y provocando una contracción monetaria justo antes de que asumiera el nuevo presidente de la Reserva Federal de EUA, Jerome Powell, cuando aún tenían pleno control sobre la FED, es decir hasta el 3 de febrero de 2018.

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