Política

Qué la hipocresía de los nuevos patriotismos no nos confunda

5 dic 2017
Enrique Del Rio, Francisco Vera
Un joven emigrante africano llegado en patera a España, comentaba que le parecía bien la victoria de Trump en Estados Unidos y también Marie Le Pen en Francia. Quienes lo acogieron no daban crédito a lo que decía, preguntándole asombrados por qué estaba de acuerdo con Trump y Le Pen, respondió: “Porque miran primero por su país”. A pesar de no coincidir con su afirmación se trató de entender el razonamiento, deduciendo que lo que estaba haciendo el jóven inmigrante era aplicar la moraleja a su propio país, pues, si los dirigentes africanos hicieran lo mismo, es decir “lo primero su país y su población”, su situación personal sería diferente, no hubiera vivido la dura travesía, estaría en su país y con su familia.
Comentario que hizo pensar en lo que últimamente sucede en los países occidentales, donde con frecuencia aparece el discurso nacionalista y patriótico capitalista, en el que Trump, por ejemplo, defiende a ultranza que “lo primero es la nación americana y los americanos”. Igual discurso en Francia (Marie Le Pen), en Holanda (Geert Wilders), en Inglaterra (Neil Farage), en Alemania, Austria, Polonia, España...
 
Lo perverso del argumento de Trump y compañía, aviesamente engañoso, es que responde al interés no confeso por las riquezas naturales de países del Sur, países que muchos de ellos fueron históricamente invadidos, ocupados, colonizados e incluso saqueados, abandonándolos después no sin antes asegurarse que dejaban instalado un régimen político afín a sus dictados y garantizar el acceso a sus riquezas naturales, de manera ventajosa.
 
Si en el transcurrir del tiempo esos países empobrecidos intentaban recuperar el control sobre sus riquezas, poniendo en peligro los "privilegios" de las potencias extranjeras (como ocurrió con el cobre y el fosfato de Chile en tiempo de Allende, con los minerales del antiguo Congo Belga que Lumumba intentó recuperar para su pueblo, con el petróleo de los países de Oriente Medio, de Vietnam o de Venezuela), o si otra potencia comercial “coqueteara” con esas materias primas, entonces se difunden matrices orientadas a generar en la opinión pública un clima necesario para justificar una intervención -incluso militar- y acabar con el "régimen" infiel, por cierto régimen que esas potencias tutelaban.
 
De los conflictos internos que puedan darse en los países poseedores de materias primas estratégicas -frecuentemente inducidos desde el exterior- los grandes medios de comunicación no dan a conocer las causas reales, sino que se manipulan los hechos y se publican reseñas inocuas, aprovechando las contradicciones existentes, acentuándolas y radicalizándolas, por ejemplo las rivalidades étnicas o religiosas mostradas en Libia o en Siria, pero sin entrar al fondo, sin explicar qué hay detrás del conflicto, y en los casos más beligerantes quién lo promueve, financia o suministra medios, incluso, armamento.
 
Los grandes y poderosos medios de comunicación publicitan a los cuatro vientos estos enfrentamientos internos en un país emergente y poseedor de riquezas naturales, orquestando una campaña mundial a objeto de influir en la opinión pública so pretexto de apoyar a “los buenos” (como en las películas de Hollywood), y derribar a los "malos" (gobiernos hasta entonces aliados) para instaurar "democracias" y salvar a la población nativa del yugo, del empobrecimiento generalizado y de la escasez de alimentos y medicinas (por cierto, urdido por esas potencias colonialistas).
 
El objetivo es siempre el mismo: controlar y garantizarse el suministro barato de las materias primas de esos países, derrocando a los gobiernos que no se sometan a sus dictados. Fue evidente en Irak y Libia. El caso más reciente es el de Siria, pero los conflictos abarcan a otros países de Oriente Medio, norte de África y subsaharianos, en Latinoamerica el caso de Paraguay y Brasil y lo intentan contra Venezuela y Bolivia.
 
La cuestión es obvia, si lo primero para los patriotas occidentales son sus países y su gente, como pregona Donald Trump en tono amenazante, lo lógico y justo es reconocer las mismas reglas para todos. Aceptar el mismo principio para todos los países: las riquezas primero al servicio del propio país y su población. Entonces, ¿qué hacen estos países del Norte tan patriotas y sus empresas, expoliando en tierra extranjera? ¿Quién les ha llamado? ¿Por qué están bombardeando a otros países al tiempo que claman integridad nacional para su país?
 
Es cinismo e hipocresía en grado sumo, ya que estos conflictos bélicos están provocados precisamente desde los países sede de los grupos de poder fáctico, con sus empresas multinacionales y sus oligopolios presentes en los cinco continentes, respondiendo a intereses de sus países y buscando apropiarse de materias primas tales como petróleo, gas natural, diamantes, maderas preciosas, oro, cobre, coltán, litio, agua...).
 
¿Cómo entender que se defienda el nacionalismo norte-americano y europeo a ultranza, ignorando a las poblaciones de los países empobrecidos, mientras se bombardea Yemen y otros países de Oriente Medio para asegurarse el petróleo que no es americano ni europeo? ¿Cómo se compagina ese puritanismo de “primero lo norte-americano” con el saqueo de las materias primas en el Congo que no son americanas? ¿Acaso las materias primas si tienen visado de libre circulación y las personas no?
 
El colmo de este patriotismo que no respeta la patria de los demás y que no admite extranjeros (ya sean refugiados o migrantes) es pregonarlo en nombre de la democracia y la paz. ¿Acaso no había dictadura en Guatemala, en El Salvador o en Honduras o en Turquía o en otros países africanos y en muchos otros sitios y ni Estados Unidos ni Europa, donde crece la ultraderecha del nacionalismo anti-extranjeros, han movido un dedo en favor de que esos pueblos pudieran tener regímenes democráticos? ¿No había democracia en el Chile de Allende cuando desde fuera se condujo a la criminal dictadura de Pinochet hambreando primero al pueblo para seguir con un golpe militar en toda regla, simplemente porque la democracia Chilena no facilitaba el saqueo del cobre y el fosfato? Golpe que iniciaron escondiendo los alimentos y medicinas en empresas que monopolizaban la distribución e incluso propiciaban el contrabando de rubros subvencionados por el Gobierno de Allende para toda la población. Al tiempo que se hacía este criminal boicot al pueblo y al Gobierno, los medios de comunicación destacaban sólo las quejas de la población, sin mencionar las causas y a los causantes.
 
Exactamente lo mismo se hace hoy con Venezuela ¿acaso no estan reconocidos por los entes internacionales los logros del Gobierno en políticas sociales (educación, salud, vivienda, analfabetismo, nutrición, mortalidad infantil...), obteniendo reconocimiento de la población mediante el voto (19 victorias de 21 comicios) mientras la oposición sigue gritando "fraude" y las fuerzas fácticas del Norte siguen bloqueando el suministro de viveres y medicinas y atacando la economía y las finanzas, simplemente porque la democracia participativa le impide adueñarse del petróleo y otros recursos?
 
Venezuela es una potencia petrolera, gasífera y minera que -coincidiendo con el discurso de Trump- sirve “primero a los venezolanos”, no obstante, los centros de poder europeos y norteamericanos con sus empresas y gobiernos satélites y en connivencia con los feudatarios venezolanos, se muestran irritados al no poder arrebatar a manos llenas la renta petrolera como estaban acostumbrados en décadas anteriores. El objeto es hacerse con el petróleo y minerales estratégicos, no importa a qué costo para el pueblo.
 
Lo coherente en esos centros de poder arcano -vía sus gobiernos y oligopolios- sería que negocieran respetuosamente con otros países aquello que les hiciera falta, sin fórmulas coercitivas ni amenazas. ¿Por qué se aprovechan de mano de obra inmigrante de países empobrecidos -pagándoles miseria- en sus cadenas de producción y comercialización y luego les niegan el derecho de ser ciudadanos o les expulsan del país? ¿Por qué impiden la entrada de inmigrantes a países del Norte luego de haberles saqueado las riquezas de sus países empobrecidos? Es preciso que migrantes, refugiados y pueblos del Mundo tengamos claro esta hipocresía de los países del Norte.
 
Noviembre 2017
 
- Enrique Del Rio es Presidente de ProEmpleo (Madrid)
- Francisco Vera es cooperante español en Venezuela

Tomado de Alainet
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