Política

A Chile le gusta el plan económico de la ultraderecha brasileña

9 oct 2018
Sergio Alejandro Gómez
Si el polémico candidato de la ultraderecha brasileña, Jair Bolsonaro, hace titulares por su apoyo a la dictadura, comentarios homofóbicos o de irrespeto a las mujeres, el plan económico que aplicaría en caso de llegar a la presidencia es su verdadera carta de triunfo, al menos de cara a los mercados.

Así lo confirmó el presidente chileno, Sebastián Piñera, quien no esperó a conocer los resultados de la segunda vuelta de las elecciones para alabar la agenda económica de Bolsonaro.

“La verdad que conocemos poco a Bolsonaro. Yo conozco a su equipo económico que acaba de hacer ayer un plan muy concreto, muy específico de cómo van a enfrentar los problemas de Brasil y que yo comparto en gran medida”, dijo Piñera durante una visita oficial a España como parte de una gira europea.

El mandatario chileno, abierto defensor del neoliberalismo, sin dudas reconoce en el brasileño a uno de los suyos.

En su cuenta de Twitter, Bolsonaro aseguró el lunes que de ser electo reducirá la cantidad de ministerios y privatizará empresas estatales.

Pero si alguien dudaba que la envoltura antisistema del “Donald Trump brasileño”, como ya lo llaman algunos medios, escondía en realidad el mismo programa neoliberal que empobreció a América Latina a finales del siglo pasado, el reciente nombramiento de Paulo Guedes como asesor económico deja las cosas claras.

Guedes, de 68 años, es uno de los Chicago Boys formados por Milton Friedman para aplicar la doctrina neoliberal en la región. Es conocido por sus arriesgados movimientos en el mercado financiero de Río de Janeiro, donde creó Ibmec, un instituto de investigación vinculado al thinkthank Millennium y al Banco Pactual.

Su nombramiento como “gurú económico” de Bolsonaro fue un mensaje directo a los mercados sobre cuál será el futuro de Brasil en caso de que resulte vencedor en el balotaje del próximo 28 de octubre, cuando se medirá al candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad.

“Las señales que está dando en cuanto a abrir la economía brasileña, reducir el déficit fiscal, reformar las pensiones, reducir el tamaño del sector público con muchas privatizaciones, creo que es lo que un país como Brasil, que es un gigante, necesita”, dijo Piñera sobre el programa de la ultraderecha.

Una posible victoria de Bolsonaro, que se quedó cerca de ganar en primera vuelta con el 46 % de los sufragios, podría conllevar a una chilenización del gigante sudamericano.

A diferencia de su vecino, los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff apostaron por un fortalecimiento de las políticas sociales y la inversión estatal, con lo que lograron sacar a más de 30 millones de personas de la pobreza y ubicar a Brasil en el mapa de las potencias mundiales.

Sin embargo, durante los últimos dos años de gobierno interino de Michel Temer se ha retrocedido en los avances sociales y se han aplicado paquetazos  para cargar a los trabajadores la crisis económica que sufre el gigante sudamericano.

Esa tendencia sin dudas se profundizaría en caso de una victoria de Bolsonaro. Lo único que resta en el camino para materializar los planes es el Partido de los Trabajadores. Su candidato, Fernando Haddad, promete cumplir el plan de Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para la recuperación económica y social de Brasil.

“Bastaron dos años para que Brasil volviera al mapa del hambre, todo lo que han hecho hasta ahora fue desestabilizar, traer el caos, el desorden y la intolerancia para un pueblo que solo quiere trabajar”, subrayó el candidato en uno de sus actos de campaña. “No aceptaremos el Brasil del siglo XX, del siglo XIX o del XVIII. No queremos aquel Brasil desigual. Sabemos de nuestro potencial”.
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