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Vilma Espín, a quien tanto se le debe

24 ene 2019
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Vilma Espín es uno de los ejemplares que conforman la Colección Vanguardia, recientemente publicada por la editorial Ocean Sur a propósito de los 60 años de la Revolución. En este libro, su compiladora, Mónica Carrieri González —Licenciada en Filosofía Marxista-Leninista, profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, editora y correctora de la revista Cuba Socialista— propone, sobre todo a los jóvenes, un acercamiento a la figura de Vilma, la cual no solo actuó luego del triunfo de la Revolución, sino que fue parte de las luchas clandestinas que ayudaron a la tarea de los guerrilleros en la Sierra Maestra.

Este libro reivindica tanto la figura de esta revolucionaria como el papel de la mujer en la lucha y lo necesario que fue, pues como en alguna ocasión comenta la propia Vilma, las mujeres levantaban menos sospechas que los hombres y podían cómodamente esconder mensajes, medicinas y armas bajo sus faldas, de ahí que la labor de la mujer cubana en la clandestinidad haya sido otro de los cimientos que construyeron la nación.  

“Al triunfar la Revolución, inicia su incesante batalla por las mujeres y los niños cubanos, que la llevó a la fundación y dirección de la Federación de Mujeres Cubanas. No hubo tribuna nacional o internacional a la que dejara de asistir por distante que fuera el camino a recorrer, en defensa de su patria agredida y de las nobles y justas ideas de la Revolución”.

Fidel Castro  

El ejemplar está compuesto por tres partes, la primera, Formación de una revolucionaria, sintetiza el proceso de formación de su personalidad y su gran sentido de la justicia. En la segunda, Una mujer, una organización, una revolución, se pueden encontrar referencias a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y su contribución al desarrollo del socialismo y cómo eventualmente la organización sobrepasa las fronteras cubanas para convertirse en un referente mundial. Finalmente, la tercera parte, Una revolución dentro de la revolución, se enfoca en el papel de la mujer cubana, sus derechos, la ocupación constante de Vilma por defenderlos, su lucha por la igualdad y la corrección de males fuertemente arraigados en nuestra sociedad.

La figura de Vilma destaca principalmente por sus aportes en el ámbito de la educación y la lucha por los derechos de la mujer. Sus testimonios develan cómo la revolución se comenzó a construir y fue construida por jóvenes universitarios inconformes con el régimen batistiano que prometía ser peor que el machadato. Vilma se inicia en la lucha desde que comienza por defender la oficialización y desarrollo de la Universidad, luego, con los sucesos del 10 de marzo, sabía que debía coger los fusiles y luchar. Así es como se encaminó a la lucha clandestina y apoyó el movimiento revolucionario, aún sin conocer a su líder, pero eso no importaba, sabía que lucharía por una causa justa, que era lo que finalmente interesaba a los jóvenes y a la Cuba del momento. El cambio era necesario.

Inmediatamente al triunfo de la Revolución, Vilma se centra en la creación de la FMC con un programa destinado a lograr la igualdad y la emancipación de la mujer cubana en todos los ámbitos y niveles de la sociedad. El trabajo de esta organización fue tan arduo que tan solo a dos años de fundada se pudo erradicar la prostitución en Cuba; se crearon escuelas, se dio oficio a aquellas mujeres así como un hogar y condiciones dignas de vida. Su labor respondió a la fuerte necesidad de las masas femeninas de los diversos sectores sociales de reconocimiento, pues con la promulgación de la Ley de Reforma Agraria, las mujeres campesinas se interesaron más por la obra de la Revolución y por saber cómo podían ayudar. Así, podemos entender que Vilma no solo actuó por iniciativa propia sino que también fue la que dió el paso al frente para responder a los intereses de un sector que pedía a gritos el reconocimiento y la reivindicación.

En igual medida, Vilma tuvo un papel protagónico en la educación cubana, se preocupaba por las generaciones venideras y de que estas fueran capaces de mantener la obra de la Revolución. Consideraba la importancia de la familia en la formación de los niños y jóvenes y la necesidad de que esa educación fuera lo más sana posible defendiendo los preceptos de igualdad por los que ella tanto había luchado, solo así, en una sociedad consciente e igualitaria se podría mantener la obra creada.

Los círculos infantiles, los centros para niños sin amparo filial, las escuelas para mujeres, el Centro Nacional de Educación Sexual, todas, obras que tienen el sello de Vilma Espín, la principal promotora de estas ideas. Queda reflejada por tanto, la importancia y necesidad del presente libro en el corpus que compone la colección Vanguardia, pues todos los logros obtenidos en estos ámbitos en Cuba, de una forma u otra responden a la labor de Vilma Espín Guillois.       

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