Proposiciones

Viaje imaginario al juego de pelota maya*

30 sep 2020
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Jóvenes guatemaltecos, vestidos con trajes semejantes a sus abuelos, consiguieron que turistas y periodistas viajaran imaginariamente al pasado para presenciar el juego de pelota practicado por la adelantada civilización de los mayas.

Los tres partidos se realizaron en las ruinas de Mixco Viejo, 60 kilómetros al noroeste de la capital guatemalteca. Imitaron a sus antepasados que jugaban con un balón de más de cinco libras al compás de los toques de tambor.

Los antiguos mayas golpeaban con las caderas, antebrazos, rodillas y hombros la esférica —de goma maciza— y la pasaban hacia la cancha del contrario.

En el centro del terreno amurallado colgaban una cuerda con dos aros por donde debían introducir el balón, lo cual era interpretado como buen augurio y otorgaba la corona a uno de los equipos.

Al principio y cierre de cada tope los atletas se colocaban en círculo. El que se fumaba un tabaco encabezaba un ritual para invocar a los dioses y agradecer a la madre naturaleza.

Mixco Viejo es uno de los miles de museos al aire libre de Guatemala, donde la ancestral cultura de los mayas grabó su huella.

Montañas, barrancos y vegetación exuberante amurallan el lugar, construido allí por sabios aborígenes de Mesoamérica desde principios del siglo XII de nuestra era para estar protegidos de posibles invasores.

La historia recoge que en 1470 el sitio fue conquistado por los kaqchiqueles, uno de los pueblos indígenas radicados en el actual territorio guatemalteco, y su nombre cambió a Jilotep'ek (Jilotepeque).

Según estimados, llegó a tener 10 000 habitantes a inicios del siglo XVI y se cuenta que las fuerzas del español Pedro de Alvarado la ocuparon en 1525 tras un prolongado asedio de 90 días.

Hoy el sitio arqueológico está situado en el municipio San Martín Jilotepeque, del departamento de Chimaltenango, entre los ríos Motagua y Pixcayá, en un área de casi un kilómetro de largo por 100 metros de ancho.

De acuerdo con las escrituras de los mayas, el 21 de diciembre inició una nueva etapa, marcada por el equilibrio, en la cual los humanos aprenderán a convivir en armonía con el medio ambiente.

 

*Tomado del libro: Guatemala a segunda vista. Esencias culturales (Ocean Sur, 2020).

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