Contrapunteo

¿Una mascarilla para Bolsonaro?... ¡No!, un bozal

2 sep 2020
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Jair Bolsonaro sabe cómo ser noticia. El mandatario brasileño parece sentirse complacido cuando su nombre acapara titulares y, casi nunca, por buenos motivos.

Recientemente, su nuevo escándalo estuvo relacionado con sus «excelentes modales» al atacar a un periodista de O Globo, luego de preguntarle por la supuesta participación de la primera dama en un esquema de pagos ilícitos que involucra además a un exasesor de su hijo, el senador Flavio Bolsonaro.

A esta incógnita, el mandatario ultraderechista contestó:

- «Que ganas de reventarte la boca a golpes».

Respeto, o su falta de, hacia la prensa

Como se puede apreciar a Jair le trae sin cuidado lo que puedan pensar los medios de comunicación, él, como su par y amigo estadounidense Donald Trump, es una figura imponente, intocable, suprema, que no necesita representar esas virtudes tan necesarias en una persona a cargo del futuro de la nación.

Sin embargo, los representantes del llamado «cuarto poder» no tardaron en defender su profesión, recordándole al Jefe de Estado del gigante sudamericano, que parte de la función de un periodista es cuestionar temas tan importantes como la corrupción de un gobierno.

Lo más alarmante es que esta no es la primera ocasión, ni será la última, en la que el mandatario arremete contra la prensa. En otro momento, aseguró que los medios eran más complacientes con los gobiernos a cambio de ingresos por publicidad, agregando que leer los diarios «envenenaba».

También, según publicó el diario español El País, cuestionó el trabajo de los profesionales de la palabra tildándolos de débiles y acusándolos de «usar el bolígrafo con maldad».

¿Será porque los periódicos han demostrado en más de una ocasión las nefastas decisiones de una administración que hace poco por sus ciudadanos y es en extremo corrupta?

Lo que si no es «veneno» sino realidad, son los hechos publicados por la revista Crusoé, donde se demuestra que Fabrício Queiroz, policía retirado, amigo del presidente y exasesor de Flavio Bolsonaro, le depositó a Michelle Bolsonaro 21 cheques por 72 000 reales (unos 22 000 dólares al cambio de 2016) entre 2011 y 2016. La revista afirma que las informaciones constan en los extractos bancarios de Queiroz. Él y Flavio Bolsonaro están bajo investigación por el supuesto desvío de salarios de funcionarios del hijo del Jefe de Estado, durante su gestión como diputado regional en Rio de Janeiro.

Cuando los hechos hablan por si solos

De acuerdo con una publicación del diario alemán DW, la organización no gubernamental Reporteros Sin Frontera (RSF) ha denunciado en los últimos meses el elevado número de ataques de Bolsonaro a los medios de comunicación y a la libertad de prensa.

Asimismo, y según un estudio de la Federación Nacional de Periodistas, los ataques a comunicadores en Brasil -incluyendo asesinatos, agresiones y amenazas- saltaron 54 por ciento el año pasado, desde 135 en 2018 hasta 208 en 2019, y en su gran mayoría fueron ataques de responsabilidad del líder ultraderechista. La Federación contabilizó el año pasado 121 declaraciones públicas en las que Bolsonaro atacó o desacreditó la prensa.

Por otro lado, El País publicó recientemente que el presidente realizó comentarios de cuño sexual sobre una periodista del diario Folha de Sao Paulo, la cual investigó una red de noticias falsas durante la campaña presidencial de 2018.

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