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Resistencia en la tierra

20 ene 2020
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Creemos además, que la poesía debe cultivarse como medio de mejorar, deleitando el espíritu y elevándolo, y entonces, las brillantes fruslerías de los versos, las alas azules de mariposa, se convertirán en estrella que guía, en alas de águila que levantan (…).[1]

Rubén Darío

Resistencia en la tierra aparece de la mano de Federico Díaz-Granados, como compilador, bajo el sello editorial de Ocean Sur. Granados es un destacado poeta, compilador, ensayista y divulgador cultural colombiano. Algunos de sus libros son: Las voces del fuego (1995), La casa del viento (2000) y Hospedaje a paso (2003). Preparó las antologías de la nueva poesía colombiana: Oscuro es el canto de la lluvia (1997), Inventario a contraluz (2001), Doce poetas jóvenes de Colombia (1970-1981) y Antología de poesía contemporánea de México y Colombia (2011). En 2012 apareció su libro de ensayos La poesía como talismán. Es director de la Biblioteca de Los Fundadores del Gimnasio Moderno y de su Agenda Cultural. Forma parte del movimiento Poesía ante la incertidumbre.

El mundo avanza cada vez más acelerado, los conflictos se agravan, la humanidad se informatiza, se piensa y se siente en números, la pobreza aumenta y las clases sociales son cada vez más palpables. Se comienzan a exponer más las diferencias entre los países desarrollados y subdesarrollados, pero, lo que podemos afirmar es que en términos poéticos no existe esta diferencia “económica” porque tenemos un elemento unificador y este es la lengua. La cual, según José Martí, es el principal producto de la cultura, pues, es el mejor retrato de una persona y su pueblo. Fue esta además una idea transversal en la obra de Martí y que se mantiene en estos tiempos. Donde haya lengua, habrá literatura y esta será el vehículo más fuerte para expresar el descontento y la decepción, así como la alegría y regocijo.   

La historia de la colonización de América ha sido sangrienta y convulsa, pero, a pesar de ello, América Latina ha sabido forjar, dentro de su caos, una defensa a lo autóctono y luchar por la autenticidad que, aunque es a veces, “a medias” precisamente por la temprana colonización y fusión entre culturas, se intenta al menos mantener intactas las raíces que nos identifican como pueblo americano y una de estas salvaguardas es precisamente la defensa del idioma y de la literatura de manera general.

Dentro de todo este universo literario, y específicamente poético, han existido múltiples innovadores y defensores poéticos que se convirtieron en la voz del pueblo como: José Martí, Antonio Machado, Pablo Neruda, César Vallejo, Miguel Hernández, Rafael Alberti, entre otros. Generaciones literarias posteriores que continuaron influyendo en nuestro presente son: Ernesto Cardenal, Roberto Fernández Retamar, Mario Benedetti, Nicanor Parra, entre otros. Todos ellos con estilos diversos y transitando por diversos universos creativos, pero con un mismo objetivo: la denuncia social. Asimismo, no fue solo la poesía el vehículo de denuncia, sino también, la música; la nueva canción, la canción protesta y la Nueva Trova cubana es ejemplo de ello. Autores como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Fito Páez, entre otros, dejaban sus huellas en este sentido, para la revisión de la historia desde otra perpectiva, sí se quiere, una especie de “visión de los vencidos”.

Como es lógico, consecuencia de todo esto, ven la luz numerosas antologías poéticas que pretendieron compilar esta poesía comprometida que América estaba desarrollando. En este, nuestro siglo XXI, digamos que hay un renacer de los movimientos, pero desde otra perspectiva. Como mencioné con anterioridad, cada vez estamos más informatizados y la tecnología forma parte de nuestra cotidianidad, por tanto, Internet y otras plataformas digitales es la nueva forma de lucha “moderna”. El tratamiento de temas que se agravan continuamente en nuestra sociedad como: el machismo, la pobreza, la homofobia, la rebaja de los sueldos y el tema ambiental, es lo más comentado por los poetas recientemente. Así, vemos como desde edades tempranas hasta nuestra actualidad, para los intelectuales, la poesía ha sido el medio de lucha más seguro que se ha mantenido con el paso de los años.  

Esta antología pretende recopilar denuncias y retratos de la democracia, las dictaduras y masacres militares; la visión de la diáspora y la corrupción. También, el lector se enfrentará ante niños huérfanos y mujeres viudas, ante verdaderas historias y crueldad al desnudo. Poesía comprometida y testimonial es lo que inunda las páginas de la compilación. Poetas que defienden su lengua, su cultura y sobre todo, su historia; poetas que dan voz a las víctimas e identidad a sus pueblos; poetas que denuncian la violencia, humillación e injusticia que caracteriza la historia de la América. Cincuenta y cuatro son los escritores, que han sido compilados para dar voz a los vencidos, en este libro.



[1] Prólogo de Azul. Parte II. p. 3. Versión digital

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