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Los periplos del Che después de 1959

22 abr 2019
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Leer al joven Ernesto supone un descubrimiento. No se trata del Che guerrillero, político, revolucionario ni internacionalista. Se trata de un joven argentino que salió por el mundo a descubrir y a fundar. Sus textos de juventud connotan ímpetu, espíritu rebelde y un proceso paulatino de maduración que empieza quizás en Bolivia, aumenta en Guatemala y lo lleva a embarcarse desde México hacia Cuba como fin último de su segundo viaje por América Latina.

Ahora ha llegado el turno de conocer la obra de un Guevara diferente. El Che. El comandante de la Sierra. El guerrillero heroico. Pero sobretodo el hombre de pensamiento que se empeña en entender, construir y aportar al socialismo desde la práctica diaria que le ofrecía la vorágine de una revolución que comienza. Para entender los artículos, discursos, charlas, entrevistas, intercambios y libros que escribió en la época, hay que conocer primero los procesos que estaba protagonizando.

Siempre preocupado por la multiplicación de las ideas, en fecha tan temprana como el 10 de abril de 1959 funda, junto a Camilo Cienfuegos y Raúl Castro, la revista Verde Olivo, que pronto se convierte en su tribuna por excelencia. En ella publicará decenas de artículos, una parte importante dedicados a la guerra en la Sierra y que luego formarían parte del libro Pasajes de la guerra revolucionaria que se publicaría en 1963.

Entre junio y septiembre del 59, realiza su primer viaje al exterior como representante del gobierno revolucionario, con el objetivo de visitar los países que conformaban el Pacto de Bandung, antecedente del Movimiento de Países No Alineados.

Después de hacer una breve escala en Lisboa y en Madrid, llega el Che a visitar los países miembros de la República Árabe Unida. A su paso por Egipto se entrevistó con su presidente Gamal Abdel Nasser. Estuvo en Gaza, Damasco, Alejandría y el Canal de Suez. A finales de ese mes partió rumbo a la India.

Luego de la escala en Bombay, llegó a Delhi el 30 de junio. Al día siguiente tuvo su primer encuentro con Nehru, con quien además de intercambiar temas políticos de interés, compartió un almuerzo en su casa y realizó un homenaje a Gandhi. También visitó Bhakra, el Tal-Mahal, Lucknow y Calcuta.

Entre el 12 y el 15 de julio transita el Che por Birmania (hoy Myanmar) donde sostiene un encuentro con el secretario de la embajada de los Estados Unidos, también realiza una escala en Bangkok y visita la colonia inglesa Hong Kong.

Visita Japón aunque esta nación de es una de las firmantes del Pacto. Allí desarrolla una agitada agenda que lo lleva a Tokio, Nagoya, Osaka e Hiroshima. Sale de Japón, hace una escala en Hong Kong y llega a Indonesia a finales de julio. Allí recorre Yakarta y se entrevista con Sukarno. Además visita Ball, Surabaya y Singapur. En Ceilán (actual Sri Lanka) visita Colombo y se entrevista con Bandaranaike. Llega a Pakistán el 9 de agosto y el día 11 se entrevista con Ayub Khan. Posteriormente, en Yugoslavia, transita por Belgrado, Sarajevo, Zagreb, Rijeka, Ljubjana y Brioni, lugar donde sostiene una entrevista con el Mariscal Tito, presidente del país.

A su salida de Belgrado, realiza una escala en El Cairo el 22 de agosto, camino a Sudan. En este país estará solo unos días que le bastarán para recorrer Jartum y entrevistarse con el presidente Ibrahim Abboud. Después hace escala en El Cairo, Atenas, Roma y Madrid. El 27 de agosto visita el Vaticano. Llega a Marruecos ese propio mes de agosto y conoce Casablanca y Rabat. Otra vez Madrid, le sigue Lisboa, Sevilla, Toledo y finalmente, el 8 de septiembre regresa a La Habana.

Como resultado de este itinerario, tiempo después el Che escribiría una breve crónica periodística, publicada en la revista Humanismo, en su número de septiembre-octubre de 1959, con el título «Desde el mirador afroasiático».

A su regreso, en septiembre, es nombrado Jefe del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), teniendo como antecedente las labores desplegadas bajo su mando en la Sierra Maestra referidas a producciones industriales en tiempo de guerra. En noviembre es nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba y en enero realiza el primer trabajo voluntario, una acción de enorme trascendencia en la formación revolucionaria del pueblo.

Al calor de estas responsabilidades su palabra es guía y constructora en el proceso revolucionario. La conferencia «Soberanía política e independencia económica», su discurso «El médico en la revolución» y el artículo «Notas para el estudio de la ideología de la Revolución Cubana», son algunas de las contribuciones de aquel año 1960.

En el último trimestre de ese año comienza un extenso recorrido por Checoslovaquia, la Unión Soviética, China, Corea del Norte, República Democrática Alemana, entre otros, con el propósito de afianzar los lazos diplomáticos y comerciales con los países socialistas.

Con el objetivo de organizar un manual de guerra a partir de su experiencia dentro de la lucha guerrillera en Cuba y brindar una útil herramienta a los movimientos revolucionarios de la década de los 60, publica Guerra de guerrillas.

El 23 de febrero de 1961 es nombrado Ministro de Industrias, labor que desempeña hasta su salida definitiva de Cuba en 1965, para participar en la lucha de liberación de otros pueblos. Ese período constituye uno de los más fructíferos en su desempeño como dirigente en la construcción socialista en Cuba, por su ejemplo, dedicación y pensamiento creador. Es la época en que en Cuba se realizan acciones efectivas para desarrollar el proceso de industrialización.

Amén de estas tareas, Ernesto Guevara sigue representando a Cuba en eventos internacionales. En agosto de 1961 es nombrado jefe de la delegación cubana que asiste a la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la Organización de Estados Americanos [OEA], celebrada en Punta del Este, Uruguay.

Desde mediados del 61 hasta agosto del 62, la obra del Che abarca temas disímiles, pero se centra en aquellos relacionados con el proceso de transición socialista. Desarrolla la comparecencia «La influencia de la Revolución Cubana en América Latina», pronuncia los discursos «Una nueva cultura del trabajo» y «Qué debe ser un joven comunista», y publica artículos como «El cuadro columna vertebral de la Revolución».

En agosto de 1962 inicia su segunda visita a la Unión Soviética, que tiene lugar antes de la conocida Crisis de octubre. Una vez más el Che es designado al frente de las fuerzas en la provincia de Pinar del Río, ocupando un papel destacado en las decisiones tomadas por la dirección de la Revolución.

Además de ser representante del gobierno revolucionario en otras latitudes, el Che en Cuba es querido y admirado por todo el pueblo y goza de gran prestigio entre los dirigentes. Por eso forma parte, en mayo de 1963, de la Dirección Nacional del Partido Unido de la Revolución Socialista [PURS], el cual surge para enfrentar políticamente corrientes reformistas dentro del Movimiento «26 de julio» y del Directorio Revolucionario «13 de Marzo», así como los prejuicios anticomunistas inculcados en la sociedad cubana que permeaban a una parte de la izquierda de esas organizaciones, como el sectarismo enraizado en algunos dirigentes y militantes del Partido Socialista Popular.

Ese será un año intenso. Publica «Contra el burocratismo» en la revista Cuba Socialista, prologa el libro El Partido marxista-leninista, y sale a la luz su libro Pasajes de la guerra revolucionaria. En 1964 publica en la revista Nuestra Industria Revista Económica el artículo «Sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento» y preside la delegación cubana que asiste a Ginebra para participar en la Conferencia de Comercio y Desarrollo de Naciones Unidas. Su discurso tiene extraordinaria relevancia por tratar temas tan actuales como las relaciones entre los países subdesarrollados y las potencias capitalistas.

A finales del 64 y en los primeros meses del 65, antes de partir a la gesta internacionalista del Congo Belga, el Che participa en diversos escenarios internacionales. En noviembre visita la URSS y asiste a las festividades conmemorativas por el 47 aniversario de la Revolución de Octubre.

El 9 de diciembre parte hacia Nueva York para asumir la presidencia de la delegación cubana en Naciones Unidas. Pronuncia su discurso el día 11 en el plenario de la Asamblea General, en el XIX período de sesiones de ese organismo. Días después inicia un intenso recorrido por países africanos, interrumpido por una breve estancia que hace en China.

 

El 24 de febrero de 1965 pronuncia su último discurso público dentro del Segundo Seminario Económico de Solidaridad Afroasiático celebrado en Argelia. Es un momento singular, pues estaba preparando las condiciones para su posterior incorporación al Movimiento de Liberación del Congo. Un mes antes de salir hacia el Congo, publica en el seminario Marcha de Uruguay «El socialismo y el hombre en Cuba», uno de sus textos más trascendentales.

El internacionalismo revolucionario es la expresión más acabada de la síntesis del proyecto de cambio que el Che desde muy joven comenzó a perfilar, primero para América Latina y después, al adquirir una mayor experiencia en la lucha, para el Tercer Mundo. En apenas dos años pudo conjugar teoría y práctica para hacer realidad concepciones que confirmaban sus principales tesis revolucionarias.

El 1ro. de abril de 1965 llega en misión secreta al Congo por solicitud de las fuerzas rebeldes, donde con un grupo de combatientes internacionalistas cubanos y congoleses, iniciaría la lucha de liberación, con el objetivo de fortalecer el denominado Movimiento de Liberación del Congo. Llega primero a Dar Es Salaam, capital de Tanzania, para de ahí organizar la entrada clandestina al Congo.

Durante los seis meses que dura la campaña, comienza un diario que, con posterioridad, se convertiría en los Pasajes de la guerra revolucionaria (Congo) y sería publicado por Ocean Sur como parte del Proyecto Editorial Che Guevara. También escribe relatos y crónicas donde narra la nueva experiencia guerrillera.

El 3 de octubre de 1965, estaba todavía en el Congo cuando Fidel, obligado por las circunstancia, específicamente como consecuencia de los rumores desencadenados por la no inclusión del Che en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba que se había constituido el 1ro. de octubre, da a conocer la carta de despedida. Fidel lee con mucha fuerza y sentimiento cada una de las frases: «Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos…».

El Che permanece hasta noviembre en las selvas congolesas, fecha que marca la retirada de las tropas cubanas al no poder fortalecer las condiciones para continuar la lucha en el territorio ocupado por las pequeñas fuerzas rebeldes. El día 21 sale del Congo, atraviesa el lago Tanganica para salir definitivamente del Congo y retornar a Tanzania.

A pesar del fracaso, el Che reafirma sus principios de la lucha armada y se convence cada vez más de su decisión impostergable para comenzar la lucha en América Latina, por ser el continente que presenta mejores condiciones para su ejecución. Bolivia es la ruta a través de la cual ampliaría la lucha para dar paso a su concepción continental.

El 26 de julio de 1966, regresa clandestinamente a Cuba para iniciar el entrenamiento militar, en un lugar determinado de la provincia de Pinar del Río, San Andrés.

Llega a Bolivia en noviembre después de un largo recorrido por diferentes países europeos y de América Latina. Pocos días después establece campamento en la zona de Ñancahuasu. En diciembre se reúne con Mario Monje, Secretario del Partido Comunista de Bolivia, en un fatal encuentro que concluye en desacuerdos insuperables y determinantes para el futuro de la guerrilla.

En marzo la guerrilla entra en acción y suceden los primeros combates. Estas primeras acciones son explicadas por el Che en el Comunicado No. 1 que dirigiera al pueblo boliviano y donde por primera vez se nombra al ELN [Ejército de Liberación Nacional].

El 16 de abril, estando en plena selva, se publica su conocidísimo Mensaje a la Tricontinental. Escrito por el Che presuntamente mientras estaba clandestino en Tanzania o en San Andrés, tuvo como motivación esencial la Conferencia Tricontinental de Solidaridad con los pueblos de Asia, África y América Latina.

Casi seis meses después, y tras haber roto comunicación con una parte de la tropa guerrillera que encontraría la muerte el 31 de agosto, el grupo guerrillero con el Che a la cabeza llegan a la Quebrada del Yuro. El 8 de octubre libran su último combate. El Che es herido, capturado y trasladado al pequeño caserío de La Higuera, donde sería asesinado horas más tarde en la mañana del día 9.

De últimos dos años de la vida del Che nos quedan pocos pero invaluables testimonios. Se desconoce la ubicación actual del diario que escribió en el Congo y que aún permanece inédito, pero tenemos los Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo; su mensaje a la Tricontinental publicado con el título: «Crear dos, tres… muchos Vietnam, es la consigna»; el diario que llevó en Bolivia, los 5 comunicados al pueblo boliviano, las instrucciones para los cuadros destinados al trabajo urbano y otras anotaciones que llevaba en libretas y cuadernos.

La lectura de cada uno de estos documentos evidencia la necesidad que sentía Guevara no solo de transformar el mundo y volverlo un lugar más justo y equitativo, sino también su deseo indetenible de escribir y contar cuanto hacía. Los textos están ahí, solo nos queda desempolvarlos, sacarlos de las gavetas y empezar a revivir su historia.

El hombre que sale con un pasaporte falso y establece su campamento en Ñancahuasu, no es el mismo joven que apenas diez años atrás había conocido a Fidel en casa de María Antonia. Es otro Che. Lo delata su proyecto de una Cuba socialista, proyecto que el mismo ayudó a construir. Nos deja su pensamiento y obra, como arcilla invaluable para aquellos que hoy y siempre decidamos continuarla.

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Comentarios

1 realizados
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26 abr 2019 a la(s) 3:40 a.m.
rafael dijo:
el che es el simbolo de liberacion de los pueblos oprimidos