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La paciente lucha por la memoria, la verdad y la justicia

28 abr 2017
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122 personas ya han conocido su verdadero origen en Argentina. El proceso de restitución de identidad llevado a cabo por las Abuelas de Plaza de Mayo es único en el mundo, como único fueron los desmanes provocados durante la última dictadura cívico-militar en la nación sudamericana de 1976 a 1983.

Se trata en esta ocasión de un joven de 39 años que vive en el interior y está contactando con su familia biológica. Según el diario argentino Página 12, el nieto hallado es hijo de Iris García Soler y de Enrique Bustamante, jóvenes secuestrados por la policía al oponerse al «Proceso de Reorganización Nacional», —como los militares llamaron a la dictadura.

El nieto recuperado nació clandestinamente en junio de 1977 en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), tristemente célebre por ser uno de los centros de detención y torturas que operaron durante el gobierno de facto. Otros de estos lugares fueron la guarnición militar de Campo de Mayo y el Pozo de Banfield, en Buenos Aires.

Para Estela de Carlotto, titular de las Abuelas, el hallazgo del nuevo nieto es una demostración de que pueden ser mucho más de 30 000 los desaparecidos. Ello se debe, según la activista argentina, a que el caso de este chico no estaba denunciado, por lo que es posible que existan muchos más cuyos familiares no denunciaron su desaparición.

El nieto 122 tiene en común con muchos otro haber formado parte del Plan Sistemático de robo de bebés implementado durante el gobierno de Jorge Rafael Videla. Dicho programa contempló cortar los lazos de sangre entre los niños secuestrados y sus padres biológicos por el simple hecho de ser comunistas, de izquierda o contrarios a la doctrina estipulada. Para ello detuvieron a embarazadas, realizaron partos clandestinos, falsificaron documentos de identidad y simularon adopciones.

Muchos de los pequeños fueron «regalados» a agentes de la represión quienes le cambiaron sus nombres y los criaron como hijos propios. Otros, en cambio, fueron adoptados de buena fe.

El delito de apropiación de menores se constituyó como figura penal en los años ochenta. Sin embargo, no fue sino hasta fines de la década de los noventa que las Abuelas de Plaza de Mayo lograron que la apropiación y el robo sistemático de hijos de desaparecidos fueran considerados delitos de lesa humanidad. A partir de entonces iniciaron un proceso legal contra Videla y el resto de los oficiales.

En unos de sus alegatos, el exdictador apeló a la teoría de los dos demonios para justificar el terrorismo de Estado: «Querían tomar el poder político para implementar un sistema marxista», por lo que «ante la inoperancia de la Justicia hubo que apelar a los uniformados».

Videla, quien murió en una cárcel común, fue el centro de un histórico proceso que por primera vez indagó en los métodos utilizados en semejante operación. Esos procesos formaron parte de la política de restitución por la Memoria, la Verdad y la Justicia llevada a cabo durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner; y como resultado de la lucha histórica de los organismos de Derechos Humanos.

Durante varios de esos juicios se probó que hubo maternidades clandestinas en los campos de concentración donde las detenidas-desaparecidas parían en condiciones infrahumanas, sus bebés les eran arrebatados, luego eran asesinadas y sus cuerpos desaparecidos o tirados al mar en los vuelos de la muerte.

El hallazgo del nieto 122 tiene lugar justo cuando se cumplen cuarenta años de la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo. La causa de esta organización comenzó el 30 de abril de 1977 como un retoño de las Madres de Plaza de Mayo. La elección de la Plaza de Mayo en Buenos Aires se debió a su ubicación frente a la Casa Rosada, sede del gobierno argentino. El símbolo de estos dos grupos de valientes y tenaces mujeres es un pañuelo blanco colocado en la cabeza que representa a los hijos y nietos desaparecidos.

Entre las personas que ya han hallado su identidad se encuentran el nieto de la propia Estela de Carlotto, la nieta del poeta Juan Gelman, el legislador de la ciudad de Buenos Aires, Juan Cabandié, nacido en la ESMA, y la diputada nacional Victoria Donda.

Siempre que las Abuelas de Plaza de Mayo anuncian al mundo la restitución de una nueva identidad, contribuyen a aclarar el destino de miles de vidas truncadas por el terrorismo de Estado.

Con cuatro décadas de paciente trabajo solo le piden a la sociedad argentina y a las personas de buena fe que las ayuden a seguir buscando a sus familiares. Queda mucho por hacer todavía en favor de la verdad, la memoria y la justicia.

Foto: Kaloian Santos Cabrera

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Comentarios

1 realizados
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2 may 2017 a la(s) 7:43 p.m.
Rubén dijo:
La lucha sigue. Queremos justicia. Vivan las madres y abuelas. Abajo las dictaduras!!!