Contrapunteo

La más bella del cementerio

24 feb 2020
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Era una joven hermosa cuyas medidas eran las normales para una muchacha de 16 años. Sus padres la adoraban como la niña de sus ojos y al mismo tiempo la incitaban a utilizar su belleza en el mundo de la moda.

Pero la niña linda descubrió que llegar a la alta costura, costaría más que ensayos y talento. Había que adelgazar, hacer dietas, rebajar los «quilitos» de más.

Ella veía como su amiga, de un metro 80 de estatura y unos escasos 50 kilos (muy por debajo de lo recomendable), lograba sustanciosos anuncios comerciales, así que decidió seguir sus pasos.

Cuando suprimir los alimentos no fue suficiente, comenzó a utilizar laxantes. Luego, cuando el hambre era insaciable, decidió comer todo lo que quería para luego vomitarlo.

Ante la mirada de sus seres queridos se iba transformando en una imagen fantasmagórica, incorpórea, escurridiza, que sonreía con alegría cuando la balanza anunciaba una nueva pérdida de peso.

Su menstruación desapareció por meses. Su cuerpo comenzó a producir más vello en un intento de mantenerla caliente. Mentía, escondía la comida debajo de la cama para luego tirarla. Ya nada era suficiente.

Pero lo peor sobre esta situación se encontraba en la popularidad de su aspecto físico, sus miles de seguidores en Instagram luchaban por ser como ella y la alentaban cuando publicaba en la red social sus ansias de alimentarse. ¡Huele una hamburguesa y comete un brócoli! ¡Mastica la comida y luego bótala! Eran algunas de las sugerencias de sus «followers».

Actualmente le cuesta caminar, se siente sin energía. Los médicos no saben si su cuerpo sea capaz de recuperarse alguna vez de los estragos de la desnutrición. Sus padres lloran, y ella no ha sido feliz.

Una enemiga mortal y silenciosa

Para quienes crean que exagero o encuentren irreal este relato, les informo que la anorexia existe y lleva en su maleta demasiadas víctimas que creyeron en sus promesas de perfección.

Esta enfermedad, según presenta la Revista Cubana de Pediatría, se considera como un síndrome específico cuyas características esenciales son el rechazo a mantener el peso corporal mínimo normal, miedo intenso a ganar peso y la alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo.

Dentro de la misma existen 2 subtipos de anorexia nerviosa: el restrictivo y el compulsivo/purgativo.

La misma fuente asegura que se presenta, fundamentalmente, en el sexo femenino (menos del 10 % de las personas anoréxicas son del sexo masculino).

Al inicio la excusa recae en la importancia de una alimentación saludable y balanceada. Comienzan a eliminar la harina para mejorar su estilo de vida. Luego, dividen la comida por porciones hasta que simplemente se conforman con mucha agua y una gran resistencia.

El ejercicio físico es otro gran aliado. Los abdominales, las sentadillas y las carreras no asolo eliminan calorías, impregnan al enfermo una gran sensación de bienestar.

Según la Revista Cubana de Pediatría entre los pacientes de anorexia existe la alteración de la percepción del peso y la silueta corporal, pareciéndoles tener un sobrepeso a pesar de sufrir de una extrema delgadez. «Las percepciones distorsionadas de su cuerpo favorecen el mantenimiento del cuadro anoréxico, pues genera ansiedad y lleva al paciente a continuar la dieta», aclaran.

¿Las consecuencias? Lizzi Porter, tienes osteoporosis en la columna vertebral y osteopenia en su cadera. Actualmente tiene 20 años, pero en su adolescencia sufrió de esta enfermedad la cual destruyó sus huesos de por vida.

En los casos «más amables» padecen de erosión dental a causa del vómito autoinducido, amenorrea o disminución del deseo sexual. En otros escenarios este padecimiento puede costarle la vida al enfermo.

Según la página Feeding Hope, encontrar datos sobre la incidencia de la anorexia en la sociedad es complicado. Muchas personas no buscan ayuda o no reciben un diagnostico formal.

Sin embargo, la NEDA (por sus siglas en inglés) ha recogido estadísticas de la prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria en los Estados Unidos, Reino Unidos, y Europa.

De acuerdo con un estudio realizado por esta organización aproximadamente 20 millones de mujeres y 10 millones de hombres en Estados Unidos tienen un trastorno de la conducta alimentaria clínicamente significativo en algún momento de sus vidas.

Cuando occidente dicta los cánones de belleza

Recientemente los Ángeles de Victoria Secret, un muy conocido grupo de mujeres que representan la famosa marca de lencería estadounidense, comentaban para sus millones de seguidores como semanas antes de «el gran desfile» se alimentaban solamente de zumos.

Jennifer López presentaba en su Instagram una estricta dieta en la cual no se podía comer ni carbohidratos ni dulces. En poco tiempo se volvió tendencia.

¿Cómo luchar cuando el mundo te grita que la felicidad llega más rápido si eres flaca, de medidas perfectas y rasgos europeos?

Ya la curvilínea figura de una Marilyn Monroe o una Liz Taylor de exuberante figura no es «trending topic». Gigi Hadid o su hermana  Bella exhiben sus operaciones y sus «arregladas figuras» ante inseguras jovencitas que quieren ser como ellas.

La industria cultural vende una imagen alejada de la realidad y pone un anuncio de Taco Bell junto a una fotografía de Megan Fox. El consumismo no se interesa por la salud sicológica y física de los ciudadanos, vender es la meta y la belleza
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