Contrapunteo

La gobernanza del dólar

9 mar 2020
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Es habitual toparse con titulares como: Se desploma el dólar o Fuerte subida del dólar, con la carga noticiosa propia de gran acontecimiento. Anuncios de: Cotizaciones del dólar hoy en Venezuela, Perú, Chile o Argentina, por solo citar algunos países latinoamericanos donde se mueve bastante la divisa, son de los más buscados y seguidos. Algunos estados en bancarrota deciden adoptar la moneda extranjera. El mundo parece no saber girar sin la omnipresencia del dólar. El presidente estadounidense Donald Trump ha convertido al dólar en su arma de guerra y chantajes.

¿Por qué el dólar ha implantado esta hegemonía? Sucede que el dólar rige el mundo financiero completico. Es la moneda de referencia para los canjes de divisas; se ha convertido en la moneda preferida para las reservas de los bancos centrales de todo el orbe; las transacciones internacionales, las importaciones y exportaciones comerciales, los flujos de dinero, son en un porcentaje altísimo en dólares.

Incluso la deuda y el PIB de muchísimos países se genera en dólares, en dólares estadounidenses, hay que ponerle apellido. Porque hay cerca de una veintena de monedas nacionales que también se denominan dólar: canadiense, australiano, neozelandés y más.

Si bien la economía mundial está dolarizada, la  gobernanza dolorosa no siempre fue así. El dólar es amo y señor desde hace 76 años por acuerdo de las potencias de entonces, sumidas en la Segunda Guerra Mundial.

Hasta ese minuto el dominio lo ostentaba la Libra Esterlina, la moneda del imperio británico. Este reinado duró casi un siglo y medio hasta que Estados Unidos aprovechó su poderío y el declive de Europa en la contienda bélica para tomar ventaja en la creación del nuevo orden financiero mundial que surgió de los llamados Acuerdos de Bretton Woods. En palabras simples, se acordó quiénes y cómo mueven el dinero, cuál divisa lleva las riendas y cuáles son las reglas del juego.

Y hasta el sol de hoy las cosas siguen más o menos igual. Hay normas que se violaron por el camino a medida que los dueños del pastel le tomaron el gusto a imprimir billetes verdes a diestra y siniestra, extorsionar a terceros y beneficiarse siempre ellos.

Que el dólar gobierne y que existan el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, mucho internacional y mundial en el nombre pero ambos en suelo estadounidense, hace que, por ejemplo, sea posible que Washington se robe las cuentas en dólares de Venezuela, o pueda congelarle las cuentas en dólares a Irán y sancionar a Rusia y Corea del Norte. También a Cuba y hasta a los europeos si se les ocurre comerciar con La Habana.

Y el llevado y traído FMI no es más que el brazo económico del poder político norteamericano, que le permite tener a mundo y medio en un puño con aquello de: te presto, te salvo de tu ruina y a cambio me meto en tus asuntos y te obligo a empobrecer a los tuyos para recuperar mi dinero en tiempo y forma. Y mientras, barra abierta para Estados Unidos que puede tener déficit comercial en ascenso, y no pasa nada.

Y uno se pregunta, ¿hasta cuándo hay que soportar esta dominación monetaria, que se traduce en estar atado a los designios estadounidenses?

El Euro quiso desplazar al dólar en su momento, pero ha tenido más fracasos que victorias como moneda única europea. Algunas potencias emergentes están intentando revertir la prepotencia del dólar. Rusia y China se han propuesto intercambios comerciales con varias naciones asiáticas a través de sus monedas propias. Estos dos países junto a Brasil, India y Sudáfrica, agrupados en el BRICS, quisieron apostarle a un banco independiente del Banco Mundial y desdolarizarse, al igual que el ALBA en América Latina con el SUCRE, pero los resultados han sido más bien tímidos, no exentos de ataques para abortar toda iniciativa.

Y si de ataques hablamos, el presidente libio Muamar el Gadafi esbozó un proyecto de moneda continental en África y terminó asesinado. Uno de los directores del FMI quiso implementar como moneda global una canasta de las 5 divisas reconocidas por el Fondo y, de pronto, le apareció un escándalo sexual y se vio obligado a renunciar.

Destronar al dólar entonces se vuelve difícil y hasta aterrador. Porque se le suma el pánico inoculado de que, con su caída, se desplomaría el sistema capitalista como lo conocemos hoy, no sobreviviría el mundo a la crisis.

Pero no es cierto que no hay alternativa. El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y la empresa de servicios financieros JP Morgan Chase, ambos estadounidenses para más crédito, advierten que el dólar podría debilitarse ante la expansión económica asiática y el rol de las tecnologías financieras, el llamado dinero virtual.

No son los únicos que ven el fin de la hegemonía del dólar como posible, probable e incluso en un mañana no muy lejano. Eso sí, demandaría la voluntad unificada de unas cuántas naciones que le hagan frente a Estados Unidos que se sabe completamente hundido sin el poder de su billete y no se la pondrá fácil a nadie.

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