Contrapunteo

La cura contra la COVID-19: un derecho de todos

9 feb 2021
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El acceso gratuito a un servicio de salud seguro y con la calidad requerida es una realidad para los habitantes de la Mayor de las Antillas. Para mí, como joven nacida después de la Revolución, es insólito escuchar historias pasadas de muerte y secuelas por padecimientos totalmente curables con un tratamiento a tiempo, sin embargo, para millones de personas, la cobertura médica de un país como el nuestro es un sueño inalcanzable.

Así lo demostró la demanda del Grupo de Puebla, una alianza progresista integrada por personalidades de 17 naciones, los cuales pidieron en esta semana un acceso universal, gratuito e inmediato a las vacunas contra la COVID-19. Sí, el nuevo coronavirus vuelve a ser noticia y precisamente por su aspecto más doloroso: la deshumanización.

Países del primer mundo han comprado a las grandes farmacéuticas hasta el doble del número de sus habitantes en vacunas, mientras las regiones más pobres presentan altas cifras de decesos y pocas esperanzas de ser inmunizados. Por esta misma razón, el grupo en el que destacan algunos expresidentes de América Latina, ha solicitado al G-20 que al menos el 10 por ciento de las existentes y futuras entregas de vacunas sean destinadas a países que no la producen para iniciar de manera inmediata la vacunación de su primera línea de riesgo, conformada por el personal sanitario y la población mayor de 80 años.

Además, el Grupo de Puebla propuso un diálogo inmediato con la Unión Europea para detener la propuesta de algunos miembros de la Comunidad de restringir, de forma arbitraria e inhumana, la exportación de vacunas a nuestros países, inclusive las que ya han sido acordadas a través de negociaciones bilaterales o multilaterales como el mecanismo Covax.

Sin embargo, no es de sorprender estas actitudes dentro de un grupo selecto de personas, capaces de superponer sus intereses personales o económicos a la vida de millones de seres humanos. Ya lo alertaban el presidente venezolano, Nicolás Maduro Moro, sobre la importancia de fortalecer la unidad entre los países miembros de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América- Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) y garantizar así la inmunización de sus ciudadanos.

Para gran satisfacción, a mediados del mes que concluyó, ya se encontraba esta iniciativa en una etapa avanzada, con la creación de un Banco de Vacunas, gracias a lo cual, los pueblos de la región podrán comenzar la carrera contra una de las pandemias más letales de los últimos tiempos.

Por su parte, Cuba ha estado enfrascada en la producción de un candidato vacunal contra la COVID-19 desde los primeros casos diagnosticados de la enfermedad. El director del Instituto Finlay aseveró que la Isla comenzó la producción de la serie de vacunas Soberanas previendo llegar al millón de dosis en abril. El experto destacó que en estos momentos, se encontraban en un proceso de fabricación de 100 000 dosis para respaldar de forma segura los ensayos clínicos de los candidatos Soberana 01 y Soberana 02.

A su vez, Eduardo Martínez Díaz, presidente del Grupo Empresarial de Industrias Biotecnológica y Farmacéutica (BioCubaFarma), declaró a Prensa Latina que el país cuenta con las capacidades para esos procesos y que en el futuro se crearán más, a fin de garantizar simultáneamente la producción de las cuatro vacunas, tanto las mencionadas, como Mambisa y Abdala.
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