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Hablemos de amor, pero de amor eficaz

13 feb 2019
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Este 15 de febrero se conmemoran 53 años de la caída en combate del sacerdote, intelectual y revolucionario colombiano Camilo Torres Restrepo, quien buscó  la unidad de su pueblo y decidió que la vía armada era la única posible para que la oligarquía de ese país entregara el poder a los pobres. Su compromiso con las causas populares lo convirtieron en un símbolo para los movimientos sociales en el mundo.

Como parte de las conmemoraciones que a nivel regional se realizan en esta fecha, la Cátedra de Pensamiento Social y Crítico Franz Hinkelammert —que articula al Instituto de Filosofía de Cuba, al Centro Memorial Martin Luther King y al Centro de Reflexión y Debate Oscar Arnulfo Romero— convoca a un espacio de debate sobre las ideas del cura guerrillero en tiempos en los que la derecha justifica con “fundamentalismos religiosos” sus intereses de guerra.

Camilo Torres nació en Bogotá, el 3 de febrero de 1929, en el seno de una familia de la élite. Tras abandonar estudios de Derecho en la Universidad Nacional, fue ordenado sacerdote en 1954. Al año siguiente, Torres viajó a Bélgica y estudió Sociología en la Universidad Católica de Lovaina, graduándose en 1958. Allí fue alumno del teólogo y sociólogo marxista Francois Houtart.

De regreso a Colombia decidió vincularse con las causas de los pobres por compromiso básico: el Amor Eficaz con el prójimo; así como también decidió este camino después de compartir investigaciones en los barrios populares de Bogotá junto a Orlando Fals Borda, con quién idearían el método de análisis científico conocido como Investigación-Acción Participativa. Camilo sostenía que el amor que Jesús declaró por la humanidad tenía que hacerse eficaz en la medida en que se materializaba en actos concretos de lucha por la justicia social.

El 24 de junio de 1965 ofició su última misa en la Iglesia de San Diego, Bogotá. Los intereses de la aristocrática curia colombiana chocaron con la visión revolucionaria y cristiana de Camilo. Este había afirmado que los cristianos verdaderos debían sumarse a la lucha revolucionaria.

Camilo radicalizó su posición y decidió crear un movimiento político que buscase la unidad de todas las expresiones populares, revolucionarias, democráticas y abstencionistas para lograr transformaciones profundas en la sociedad: el Frente Unido. Este se convirtió rápida y masivamente en un espacio de articulación y trabajo por una Colombia más justa, así como en un proyecto revolucionario de país.

Pero al comprobar que por las vías pacíficas la oligarquía colombiana jamás cedería ni un poquito de su poder acumulado decidió unirse a las filas del Ejército de Liberación Nacional. El 15 de febrero de 1966, el país se estremeció con la noticia de la muerte de Camilo Torres, quien cayó en combate al intentar recuperar el fusil de un soldado de las fuerzas armadas colombianas. Solo tenía 37 años. Sin embargo, una vida dedicada a “la opción por los pobres”, hace que hoy sea considerado un pionero de la Teología de la Liberación.

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