Proposiciones

Estofado tepaneco en Chichoy*

5 abr 2021
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Silba la marimba. Un niño, con dotes de artista, baila al son de las maracas. Un adulto suena la chirimía, instrumento parecido al clarinete. Las mujeres, como si fueran magas, sacan de sus palmas tortillas de maíz en el restaurante Chichoy.

Un castillo de dos pisos parece por fuera ese establecimiento, situado actualmente en el kilómetro 78 de la carretera Interamericana, en el municipio de Tecpán. Sin embargo, en 1970 —cuando surgió como café— estaba 24 kilómetros más al norte de esa misma ruta.

Este lugar es uno de los 15 que han ganado fama en el último medio siglo entre nacionales y extranjeros que estacionan sus automóviles entre el kilómetro 72 y el 102 de la Ruta Interamericana. Ahumados, carnes y platos típicos de la región son algunas de las ofertas que le hacen la boca agua a cualquiera.

Como era la primera vez que visitábamos aquel restaurante les solicitamos ayuda a los amigos Alejandra Durán y Alex Castillo para no errar en el pedido. Nos recomendaron el estofado tepaneco con ensalada rusa.

Carnes de res, cordero, pollo, cerdo y venado integran el suculento plato. Lo sazonan con tomate, cebolla, ajo y lo acompañan de arroz y ensalada de papa, lechuga, tomate, con trocitos de güisquil y zanahoria.

No es nada extraño ver que en Tecpán sirvan este estofado en cumpleaños, bodas, bautizos y otras actividades religiosas. Miles de personas desayunan, almuerzan o cenan cada año en el restaurante Chichoy, fundado por el alemán don Federico Carterns y su esposa Mercedes Gurtz en 1970.

Su propósito inicial fue ayudar a las personas de escasos recursos de la región. Pero 11 años después de su fundación fue incendiado en medio del conflicto armado interno (1960-1996) que asolaba al país centroamericano. En aquel suceso perdió la vida el dueño y su hijo Fredy Carterns, de 18 años.

Pese a todo, en 1983 Mercedes reunió a 75 viudas de la guerra y tuvo la iniciativa de reconstruirlo. Entonces se vendían refacciones (meriendas), conocidas en la actualidad como «nuestros antojitos», y artesanías elaboradas por las enlutadas.

Tres años después, tras el fallecimiento de Gurtz, el café pasó a manos de Pedro Cristal y su cónyuge Amalia Muchuch, quienes abrieron en 1989 las puertas del Restaurante Chichoy II en Chirijuyú, donde radica en la actualidad.

«¡En compañía de buenos amigos, cada comida se convierte en fiesta!». Ese es el eslogan del Chichoy. Y no les falta razón.


*Tomado del libro: Guatemala a segunda vista. Esencias culturales (Ocean Sur, 2020).

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