Contrapunteo

El bloqueo, un enemigo del pueblo cubano

23 mar 2020
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El bloqueo es real, existe. No es un vocablo abstracto o números aleatorios en alguna computadora. No es una excusa, una letanía de publicaciones en la prensa nacional. No es la constante justificación ante las carencias que nos bombardean.

El bloqueo es esa materia prima que falta para fabricar el medicamento que necesitan los abuelos para su presión. Es la leche que le falta a un bebé. El autobús que no puede hacer todas las rutas por falta de combustible. Es el inversionista que apuesta por el comercio con la Mayor de las Antillas y se ve presionado por esta injusta ley que insiste en socavar el desarrollo de nuestro país.

Quizás olvidamos que está ahí, lo adoptamos como nuestro y permitimos que forme parte de la cotidianidad, pero ojo, no es un invitado cordial, sus intenciones son tan profundamente malvadas que en ocasiones dejamos de interpretar su repercusión.

Pero si, ahí está. Para el paciente JCHC, con número de historia clínica 68100309926 del Hospital Clínico Quirúrgico, fue la muerte. Este ser humano fue una víctima fatal del bloqueo. Para su familia ya este vocablo no es algo abstracto, es pérdida irreparable.

JCHC no pudo rebasar una miocardiopatía espongiforme con insuficiencia cardiaca terminal, por no contar con el apoyo circulatorio del dispositivo IMPELLA, producido por la compañía estadounidense ABIOMED, el cual sirve para la asistencia circulatoria a pacientes en shock cardiogéncio e insuficiencia cardiaca terminal.

Como bien expresa el informe sobre la resolución 73/8 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Cuba pidió a este consorcio, en reiteradas ocasiones, la compra del importante equipo, pero, a causa de las restricciones del bloqueo, los directivos ignoraron la petición del gobierno cubano.

A este ejemplo podemos adicionar como en el período correspondiente desde abril de 2017 hasta marzo de 2018, el gobierno cubano solicitó a varias compañías estadounidenses, como Pfizer y Bristol- Myers Squibb, sus cotizaciones para la compra del medicamento denominado Temozolamida, el cual constituye la primera línea de tratamiento quimioterapéutico para tumores cerebrales malignos. Hasta el momento, no se ha recibido respuesta de los suministradores. En consecuencia, el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología tuvo que recurrir a la administración de protocolos de tratamientos alternativos en tres pacientes menores de 15 años de edad con diagnóstico de Tumor del Sistema Nervioso Central, segunda neoplasia más frecuente en niños, después de las leucemias y linfomas.

Cuba se ha visto imposibilitada además de adquirir en el mercado estadounidense el Óxido Nítrico, el cual, de acuerdo con el Informe sobre la resolución 72/4 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, es utilizado para la prevención o el tratamiento eficaz de las crisis de hipertensión pulmonar aguda, las cuales pueden ser graves e incluso mortales. Entre el 8 y el 10% de las operaciones anuales del Cardiocentro Pediátrico William Soler, son realizadas a niños que padecen esta enfermedad. El Óxido Nítrico, debido a su contenido potencialmente explosivo, solamente puede ser transportado en barco y por tiempos cortos, lo que impide su traslado desde mercados lejanos.

Sin embargo, estos son simples ejemplos que solo atraviesan el sector de la salud, una esfera extremadamente sensible pero que no es la única que padece los estragos de una ley genocida que lleva casi seis décadas. La educación, el deporte, la cultura, batallan a cada momento por subsistir ante las interferencias de un vecino caprichoso y poderoso.

¿Cómo sería un día sin bloqueo en materia de Salud? Por solo citar un ejemplo

Nuestro país gasta en un día 23 959 dólares en la compra de insulina para el tratamiento de 194 371 pacientes enfermos de diabetes.

58 300 dólares en la compra de Goserelina (acetato), Trastuzumab y  Micofenolato de mofetilo para la atención de 7333 pacientes con cáncer y enfermedades hematológicas.

Un día sin bloqueo garantizaría el tratamiento durante cinco años de 194 371 personas con diabetes.



Imagen tomada de Cubadebate.


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