Proposiciones

Dossier: El triunfo de lo imposible (I)

26 dic 2018
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Esperanza, fuerza, faro, camino, luz… son algunas de las palabras con las que nombran las y los luchadores sociales de Nuestra América a la Revolución y al pueblo cubano. Y es que el triunfo de la Revolución Cubana, el 1ro. de enero de 1959, fue un parteaguas en la historia política, social, cultural y económica del llamado Tercer Mundo.

Que un grupo de mujeres y hombres que no pasaban los 35 años de edad bajaran de las montañas de la Sierra Maestra y, apoyados por el pueblo, declararan a su nación libre de la dictadura de Fulgencio Batista, puso a Cuba en el mapa. Los pueblos de la región comenzaron a pensar en que era posible una segunda y definitiva independencia desde el Río Bravo hasta La Patagonia. Este nuevo movimiento redefinió el concepto de «pueblo» y popularizó los sujetos llamados a la lucha:

¿Por qué teníamos la seguridad de contar con el pueblo? Cuando hablamos de pueblo no entendemos por tal a los sectores acomodados y conservadores de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, postrándose ante el amo de turno hasta romperse la frente contra el suelo. Entendemos por pueblo, cuando hablamos de lucha, la gran masa irredenta, a la que todos ofrecen y a la que todos engañan, traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y más justa; la que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido la injusticia y la burla generación tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma, hasta la última gota de sangre. La primera condición de la sinceridad y de la buena fe en un propósito, es hacer precisamente lo que nadie hace, es decir, hablar con entera claridad y sin miedo. Los demagogos y los políticos de profesión quieren obrar el milagro de estar bien en todo y con todos, engañando necesariamente a todos en todo. Los revolucionarios han de proclamar sus ideas valientemente, definir sus principios y expresar sus intenciones para que nadie se engañe, ni amigos ni enemigos. […] ¡Ese es el pueblo, el que sufre todas las desdichas y es por tanto capaz de pelear con todo el coraje! A ese pueblo, cuyos caminos de angustias están empedrados de engaños y falsas promesas, no le íbamos a decir: «Te vamos a dar», sino, «¡Aquí tienes, lucha ahora con todas tus fuerzas para que sean tuyas la libertad y la felicidad!».[1]

En solo un año y diez meses, el gobierno revolucionario solucionó los seis problemas fundamentales de Cuba en aquella época: el de la tierra (mucha en manos de muy pocos), el de la industrialización (el país era monoproductor de caña de azúcar para la industria estadounidense), el de la vivienda (también muchas en manos de muy pocos y con altas rentas), el del desempleo (disminuyó de 20% en 1958 a menos del 8% en 1989),[2] el de la educación (del 1ro. de enero al 22 de diciembre de 1961 desarrolló una campaña de alfabetización que erradicó el analfabetismo en la Isla), y el de la salud del pueblo (ante la gran demanda de médicos inauguró programas de formación de doctores así como decretó que este sería un servicio gratuito). Tantas eran las transformaciones sociales que, ante la propaganda en contra de «los barbudos» y sus políticas, una cancioncilla recorría las consignas populares en el país: «Si Fidel es comunista, que me apunten en la lista».

Se abrió la puerta a «otro mundo posible» que puso en evidencia las profundas contradicciones de las sociedades latinoamericanas y así se dio impulso a los esfuerzos por lograr cambios radicales en el continente. Las inequidades pasaron de ser naturales a convertirse en brechas que saldar, en banderas de lucha. «El Cuba» pasó a convertirse en el apodo para los hijos menores de las familias colombianas en la época, haciendo alusión a la rebeldía de los pequeños en las casas.

Este triunfo no solo fue militar y nacional, significó el derrocamiento de la dominación cultural que caracterizaba a Nuestra América desde la invasión y colonización europea. Los cambios de esta nueva época no se dieron solo en la política, surgió un nuevo contexto teórico donde el trabajo social, educativo e investigativo fueron tocados por la realidad de los pueblos.

Sesenta años después, movimientos populares y sociales del continente nuestroamericano reconocen a la Revolución Cubana como uno de sus impulsos creadores y una de sus esperanzas de victoria, aun cuando las condiciones digan lo contrario. En este dossier hemos querido buscar las raíces de esta esperanza en las anécdotas que desde 1959 forman parte de los acumulados de organizaciones sociales acerca de Cuba y su Revolución. ¿Cuándo supieron de ella? ¿Qué significó? ¿Cómo acompañó sus luchas? ¿Qué sigue significando hoy?

Estas preguntas han sido respondidas por Nancy Zambrano, quien a finales de 1961 se involucró en la lucha armada urbana en Venezuela contra el régimen de Rómulo Betancourt; Francisco Castillo, coordinador de la fuerza política de izquierda Poder y Unidad Popular en Colombia; Carlos Barrientos, Secretario Ejecutivo del Comité de Unidad Campesina de Guatemala y quien participó en la guerra de su país; Claudia Korol, educadora popular argentina e integrante del equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía y de Feministas del Abya Yala; y Verónica del Cid, quien es parte de la Red Mesoamericana de Educación Popular-Alforja.

Como cierre de este diálogo, hemos incluido pensamientos de presos políticos que se encuentran recluidos en el pabellón de alta seguridad ERON de la cárcel La Picota (Bogotá, Colombia). Estos fueron recogidos por Julián Andrés Gil, preso político del movimiento político y social Congreso de los Pueblos, quien el 6 de junio de 2017 fue detenido como resultado de la política de terrorismo de Estado del gobierno colombiano que busca evitar todo intento de emancipación, de apagar ese mismo espíritu que motivó la Revolución Cubana: construir vida digna para y por los humildes. Sea este también un homenaje a quienes luchan.

Hay que vivir la Revolución Cubana para saber lo que significó

Nancy Zambrano, Venezuela.

A finales de 1961, Nancy Zambrano estudiaba en el liceo Andrés Bello, en Caracas, cuando se involucró en la lucha armada urbana contra el régimen de Rómulo Betancourt. Participó en el destacamento Livia Gouverneur de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela (FLN-FALN) y por esta razón sufrió la cárcel entre 1964 y 1968. Salió de allí con una conmutación de pena en el exilio y, cuando regresó, participó activamente en las luchas y organizaciones comunitarias y más tarde en el proceso revolucionario chavista y bolivariano. Su vida es símbolo de lealtad, según afirmó el periodista José Vicente Rangel en la presentación del libro Escritos de una combatiente de la guerrilla urbana en Caracas, de autoría de Zambrano.

¿Cuál es su primer recuerdo de la Revolución Cubana?

En los años 1960-1961, yo estaba en el bachillerato. En esa época viene por primera vez Fidel de visita a Venezuela. Se esperaba mucho. Todo el mundo quería ver a Fidel. Ya yo tenía conexiones con los grupos armados y me dijeron que tenía la tarea de que, si al final había violencia y llegaba la Guardia Nacional, entregara unas armas en la puerta de un edificio. Las armas las tenía en mi falda, en unos bolsillotes grandísimos. Y, como eran pistolas, fue fácil. A ver a Fidel fue un gentío impresionante y todo el mundo oyendo. Cuando se fue, empezó la represión y llevé las armas.

Había una gran efervescencia de organización popular por la caída de la dictadura en Venezuela. En esa época comenzó la represión en las ciudades y, como respuesta, comenzó también la lucha armada en los barrios. Esto es lo que llamamos la Alianza Cívico-Militar, que en esa época no se llamaba así, pero era la confluencia de sectores militares y de sectores civiles para tratar de derrocar al gobierno. Se dan cinco movimientos de ese tipo entre 1961 y 1962. Una no entiende todavía cómo no cayó el gobierno, pues cinco organizaciones armadas, así, en dos años, significa bastante.

En esto jugó muchísimo la experiencia cubana pues alimentó la ilusión de cantidad de jóvenes como los del movimiento abortado en unos cuarteles de la Guaira.[3] Ahí se vio el grado de compromiso de la juventud venezolana. Alrededor de 400 o 500 muchachos bajaron a recibir armas. Y fue así porque en las universidades y en los barrios el impacto de la Revolución Cubana había sido enorme. Hay que vivirlo para saber lo que significó.

Pero el impacto fue tanto para bien como para mal. Analizando al propio destacamento Livia Gouverneur, consideramos que hay diez causas que nos llevaron a la derrota. Entre ellas, seguir un modelo que no se adaptaba a nuestras circunstancias. Ese modelo se justificó en Cuba pero en el caso nuestro no. Habían dos posiciones: la que decía que había que hacer la revolución en las montañas y la otra que planteaba movimientos en las ciudades con alianza con los militares. Venció el primero y eso llevó a nuestra derrota.

En esa misma época comenzó a llegar «la gusanera» aquí. Vino lo peor de lo peor de los antiguos cuerpos represivos batistianos (por ejemplo, Luis Posada Carriles). Y estos se convirtieron en los asesores de la policía venezolana en cuanto a las formas de tortura y represión.

Otra de las cosas que a mí me impresionó fue en 1961, la invasión por Playa Girón. En la universidad comenzaron a formarse grupos de apoyo que se irían a combatir para apoyar a Cuba. Aquello eran colas de gente decidida a irse a Cuba para apoyar a la Revolución. Todo el mundo decía que se iba a Cuba. No nos fuimos porque a la invasión la vencieron muy rápido. Cuando ya estábamos a punto de irnos, la habían vencido. Fueron 65 horas de una cola impresionante de gente que se inscribía para ir a luchar a Cuba. Y ese mismo fervor alimentó mucho todo lo que fueron después los destacamentos guerrilleros en la ciudad y en la montaña.

¿Cómo fue el impacto revolucionario cubano en las luchas en Venezuela?

Dentro de todas las luchas estuvieron muy metidos los cubanos. Caigo presa en la época en que el Partido Comunista de Venezuela decide la política de Paz Democrática. Para ese momento la lucha armada urbana había sido aniquilada completamente. La mayor parte de los dirigentes políticos del momento estaban influenciados por los cubanos y tenían un esquema de lucha rural. Muchos compañeros que estuvieron en la lucha en la montaña me contaban que en el campo ellos estaban tan tranquilos haciendo su labor política que hasta casaban y hacían bautizos. Eso quería decir que en este país no había un verdadero impacto de la opción rural pues la mayor cantidad de población y los intereses del poder se concentraba en las ciudades.

Durante la llamada Cuarta República el esfuerzo central fue el olvido de todo el movimiento, de toda la organización anterior. A eso se sumó el sentimiento de la derrota entre todos nosotros. Comenzaron acusaciones, recriminaciones, gente que se fue a encontrar con su familia y lo que encontró ya no tenía que ver, gente que no tiene nada que hacer porque lo único que aprendió a hacer fue la guerra.

Al salir de la cárcel yo tenía un grado de desespero tan grande que una carrera de cinco años la saqué en tres (Computación). Pero siempre mantuve lazos con la gente de esa época. Mi hijo era chiquitico y me iba con él a hacer trabajo en los barrios, pero no teníamos esperanza de nada. Y eso que yo sentía lo sintió el otro, y el otro y muchos. Mientras tanto, se mantuvo una gran admiración por lo que hacían los cubanos, por cómo aguantaban.

Cuando llega Chávez, comienza a cambiar hasta las palabras. Habían palabras prohibidas. Cuba era una de ellas. Imperialismo también. En los militares había siempre una prevención con las relaciones que se tenía con la Unión Soviética y con Cuba. Lo veían con malicia. Desde la primera visita que hace Chávez a Cuba, lo va a recibir nada más y nada menos que Fidel y se lo lleva a conversaciones de un día. Y se da algo, como dice Fidel. Él reconoció en Chávez lo que podía hacer.

¿Cómo es esa relación de la Revolución Cubana con la Revolución Bolivariana?

El gobierno comienza a tener un rumbo increíble. Solo ahorita lo vemos. En esos años se rehízo la historia. Ahí es cuando yo siento que la ayuda y el apoyo cubano fue fundamental porque se trató justamente dentro del camino que se había trazado (que era un camino electoral, democrático, pacífico) de encontrar la bisagra para llegarle al pueblo y para resolver sus problemas.

La Misión Robinson fue increíble. Ahí hay cosas que no se me olvidarán nunca. En esa época yo estaba militando en los Cerros de La Vega, en Caracas. Y a las 5:00 p.m., el movimiento que antes era de abajo hacia arriba, ahora era de arriba hacia abajo. Era la gente con sus cuadernos para las partes donde estaban montando los cursos.

Se me quedaron cosas grabadas, como ver a campesinos en los páramos leyendo: Paaa-naa-de-ría. Y aquella fiesta que se armaba cuando lo leían. Realmente es lo que marcó la diferencia de un gobierno revolucionario con cualquiera de los gobiernos anteriores. Y es algo que a mí me parece importante ahorita porque permitió mostrar al mundo en aquel momento que tú podías tener crecimiento y también programas sociales que fueran directo a las necesidades del pueblo.

Una identidad común: defender la Revolución

Francisco Castillo, Colombia.

Dentro de las pocas posibilidades de participación política que tiene la izquierda en Colombia, el Polo Democrático Alternativo es un partido en el cual confluyen diversas tendencias políticas con el fin de tener fuerza dentro del Congreso de la República. Poder y Unidad Popular (PUP) es una de estas tendencias internas. Con ella se ha podido lograr que por primera vez un campesino y líder popular como Alberto Castilla sea Senador de la República. Sin embargo, en los últimos tiempos donde la nueva política estatal es la persecución, judicialización, criminalización y asesinato sistemático del movimiento social y popular, el PUP y el propio Castilla son víctimas de este terrorismo de Estado por el solo hecho de luchar por construir vida digna para todas y todos los colombianos. Hablamos con Francisco Castillo, educador popular quien es coordinador de dicha tendencia política, así como director de la Corporación Aury Sará, iniciativa de la Unión Sindical Obrera (USO) para desarrollar procesos de formación clasista de las y los trabajadores. 

¿Cómo conoció el triunfo de la Revolución Cubana?

Soy de un barrio pobre del sur de Bogotá. Y, por casualidad de la vida, allá llegaban unas revistas políticas con unas historias de la Revolución Cubana (en los años sesenta) que se llamaban Bohemia.[4] A mí me llamó la atención esta revista. Era un joven estudiante de secundaria cuando la conocí y realmente me motivó a aprender lo que no nos enseñaban en el colegio porque Cuba era un tema vedado.

Las radios hablaban pestes de Cuba. Que eran comunistas, que la gente estaba aguantando hambre, que habían perdido todos los derechos, que era una dictadura, etc. Entonces, este acercamiento me llevó a preocuparme un poquito por la historia. Algunas noches también se podía escuchar la emisora Radio Habana Cuba y eso me permitió levantar mi cultura política.

Le tengo que agradecer a la Revolución Cubana y a la estrategia de comunicación que se concibió a través de la revista Bohemia y de Radio Habana Cuba porque antes tenía una formación política de derecha y eso me ayudó a cambiarlo.

¿Qué representó para la Colombia de esa época la Revolución?

Como estos medios tenían un enfoque latinoamericano, empecé a tener una visión latinoamericana, así como información de toda la región y de las insurgencias de América Latina. Se conoció del Ejército de Liberación Nacional en Bolivia, del Ejército de Liberación Nacional en Colombia, la historia del Che en África y todo el criterio solidario que se fue desarrollando en todas las partes del mundo, su presencia en Bolivia. Sobre todo, pudimos conocer los discursos del Che y el papel de los sindicatos.

Ese era un momento bastante radical porque se trataba de cambiar las raíces de la explotación en América Latina y uno diría que queríamos lograr lo más básico de una sociedad: salud, alimentación, educación. En la política nacional de los ochenta, aparecían con fuerza el Movimiento 19 de Abril, el Ejército de Liberación Nacional, el Ejército Popular de Liberación, el Partido Comunista, el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario.

Las luchas insurgentes de Cuba y de los cubanos, de Fidel y del Movimiento 26 de Julio tuvieron características que fueron imitadas por diferentes organizaciones revolucionarias. Pero, definitivamente, en un momento determinado se fue rectificando y se vio que la revolución se debe llevar de una manera propia.

Las revoluciones tienen que ver con las características culturales, económicas, sociales, propias de nuestros pueblos. Pero fueron impedidas por el avance y la presencia del imperialismo militar norteamericano. Y esa doctrina que llevó de someter a sus designios a toda América Latina para que no triunfaran estas insurgencias.

¿Puede hacer una síntesis de los elementos claves del movimiento popular hoy en Colombia?

Nosotros participamos en el último proceso electoral y ahí se tuvieron unos resultados importantes desde el movimiento popular que yo nunca había visto en estos últimos 50 años: la unidad. Que ocho millones de habitantes votáramos por Gustavo Petro tiene que ver con una serie de acumulados políticos y sociales. Por ejemplo, las negociaciones políticas con el movimiento insurgente permitieron hablar de Paz. Pero, igualmente, el cese unilateral al fuego por parte del ELN dio garantías para que se pudiese tener una votación favorable.

La negociación política con las insurgencias han impulsado las posibilidades electorales y la participación política, especialmente en las zonas que más han sufrido la guerra: Chocó, Cauca, Putumayo, votaron por la propuesta de paz.

Lo importante es saber mantener esa movilización social. Nos corresponde seguir desarrollando la unidad. Si no se fortalece la unidad entre los sectores democráticos y de la izquierda podríamos volver a épocas funestas.

¿Qué aprendizajes y reflexiones tiene sobre los 60 años de la Revolución Cubana?

Es muy importante el liderazgo de Fidel, que definió unos principios para la defensa de Cuba: su soberanía, el derecho a ser nación. En medio de las contradicciones que todo pueblo tiene, hay una identidad común sobre defender la Revolución. Esa es la identidad de todos los cubanos.

Además, ellos crearon un liderazgo sobre la base de la verdad. Decía Fidel que siempre había que decirle la verdad a la gente, y la gente iba a entender. Cuando desaparece la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y comienza el Período Especial, el 80% de las importaciones se perdieron, pero en ese momento se le dijo la verdad al pueblo y eso se agradeció siempre. Aunque hubo un liderazgo individual que resaltaba a Fidel porque era un genio de la política, también hubo un liderazgo colectivo que garantizó la permanencia de la Revolución.

Los pueblos le debemos mucho a la Revolución Cubana porque ha sido un faro en los momentos más difíciles de América Latina. Tuvieron esa capacidad de esperar las condiciones para mantener y jalonar y apoyar los procesos revolucionarios que se desarrollaron en Venezuela, Bolivia, Argentina, Nicaragua. Eso no hubiera sido posible sin el apoyo de la ética, la política y la solidaridad del pueblo cubano. Por eso son una luz que hoy se mantiene como referente para la unidad de los pueblos de Nuestra América.

Dar certeza a nuestros sueños de justicia y libertad

Carlos Barrientos

En los años setenta y ochenta del siglo XX, se descargó con fuerza genocida la represión y persecución contra toda oposición, en particular contra la población indígena y campesina de Guatemala. Fue necesario renombrar muchos lugares para que las fuerzas gubernamentales no identificaran de qué localidad o región se estaba hablando. De esa cuenta, distintos puntos del territorio nacional fueron renombrados como Sierra Maestra. Este renombramiento era, al mismo tiempo, un secreto homenaje que tenía más de un sentido: en el imaginario del movimiento indígena y campesino, Sierra Maestra se identificaba como un lugar de resistencia y como un camino de lucha.

De esta forma, los lugares, así como las luchadoras y luchadores cubanos, se fueron convirtiendo en la certeza de que existía un camino distinto que había llevado a todo un pueblo a alcanzar una luminosa victoria.

La hazaña de que la Revolución Cubana siguiera existiendo en un pequeño país, a pocos kilómetros de la mayor potencia imperial del siglo XX, nos daba una profunda esperanza de que no solamente era posible vencer a nuestros opresores, sino que era posible desarrollar un proceso de soberanía, justicia, libertad y autodeterminación. Esta esperanza se alimentaba cuando en las noches o madrugadas (en aldeas campesinas, barrios urbanos o campamentos guerrilleros) se escuchaba en secreto Radio Habana Cuba y con ello nos llegaban las noticias desde una perspectiva diferente; los discursos de los dirigentes de la Revolución que enseñaban, aleccionaban, animaban; o la música de la nueva trova cubana.

Y es precisamente por lo que la Revolución Cubana representa para los oprimidos y explotados del mundo que ha sido tan duramente atacada. No representa una amenaza para ningún pueblo, no es una potencia militar que quiera avasallar a sus vecinos, no «exportó la Revolución» porque estas nacen de las condiciones nacionales. Le tienen miedo y la quieren acallar precisamente porque representa el ejemplo de lo que un pueblo puede lograr si no está sometido a una élite o una potencia imperial. Esa esperanza y ejemplo subversivo han sido uno de los mayores aportes de la Revolución para los pueblos en lucha.

El compromiso del pueblo cubano y la dirección de la Revolución con las causas de otros países en África, Asia o Latinoamérica nos enseñó el significado de la palabra solidaridad. Antes como ahora, el aporte generoso del pueblo y gobierno cubano es la mayor prueba de que la solidaridad y el internacionalismo no son palabras etéreas sino prácticas tangibles y consecuentes que distinguen al pueblo cubano entre los demás pueblos del mundo.

Generación tras generación hemos podido constatar la consecuencia con los principios que ha tenido el proceso cubano. No se ha doblegado ante el imperio, ha sabido resistir en los peores momentos —como en el Período Especial— dando certeza a nuestros sueños de justicia y libertad.



NOTAS

[1] Castro, Fidel: La historia me absolverá.

[2] Según indica la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la Organización de Naciones Unidas.

[3] Hace referencia a una serie de levantamientos cívico-militares como el de la madrugada del 26 de junio de 1961, bajo el mando del mayor Luís Vivas Ramírez, los capitanes Rubén Massó Perdomo y Tesalio Murillo. Asaltaron el Cuartel Pedro María Freites de la ciudad de Barcelona y el Batallón de Fusileros Mariño. Este hecho generó otra serie de intentonas como la señalada de la Guaria.

[4] La revista Bohemia fue fundada en 1908. Aborda la actualidad de Cuba y el mundo en temas como política, deportes, cultura, salud, historia, opinión y entretenimientos.

[5] Berta Cáceres fue una líder indígena lenca, feminista y defensora del medio ambiente a quien el 2 de marzo de 2016 asesinaron mientras dormía. Coordinadora y una de las fundadoras del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras. Hoy es símbolo de lucha nuestroamericana.

[6] Las reflexiones a continuación son vertidas en el diálogo con compañeros y compañeras que han hecho camino desde este espacio de nuestra vivencia en la Red Mesoamericana de Educación Popular-Alforja y en los procesos de emancipación de nuestros propios países en la región.

[7] La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es una organización de masas independiente al Estado de México. Un frente de clase en el que participan trabajadores de la educación que aceptan el principio universal de lucha de clases, independientemente del color, sexo, credo religioso e ideología política.

[8] Poeta y escritor guatemalteco. En su juventud fue líder estudiantil en la lucha contra la dictadura de Jorge Ubico y Castañeda.

[9] Poeta y profesor mexicano. Autor de manuales sobre lectura, redacción y ortografía.

[10] Escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas. Considerado como una de las figuras más relevantes de la literatura uruguaya y latinoamericana del siglo XX, sus obras se hicieron eco de la angustia y la esperanza de amplios sectores sociales por encontrar salidas socialistas a una América Latina subyugada por represiones militares. Durante más de 10 años vivió en Cuba, Perú y España como consecuencia de esta represión.

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