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Bolton vs Cuba: condenado al fracaso

18 abr 2019
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El reciente discurso de Bolton en el Hotel Biltmore de Coral Gables solamente ha sido aplaudido por un puñado de mercenarios anticubanos y por un pequeño grupo de representantes de la extrema derecha de Miami. Las medidas anunciadas, cargadas de profundo odio y frustración, son parte de una política fallida que es rechaza por amplios sectores de la sociedad estadounidense y la comunidad internacional. Por lo tanto, están destinadas al rotundo fracaso.

El llamado de Bolton a «terminar lo que iniciamos hace 58 años en esas playas» es una muestra de su obsesión política por destruir la Revolución cubana a lo que dedica ingentes esfuerzos, recursos y tiempo. Al saberse un fracasado y atrapado en sus pesadillas, emplea los viejos instrumentos de las presiones y sanciones para intentar doblegar al pueblo cubano. La recurrencia a estas armas melladas es una evidencia de su limitada creatividad y es un reflejo de su irritación.  

Durante su intervención, se realizaron los siguientes anuncios: aplicación de los títulos III y IV de la Ley Helms-Burton; el Departamento del Tesoro realizará cambios regulatorios para restringir los viajes no familiares a Cuba; limitaciones al envío de remesas a 1 000 dólares por trimestre; suspenderán la autorización para que bancos cubanos realicen transacciones en terceros países que indirectamente se llevaban a cabo a través del sistema bancario estadounidense y se añaden cinco entidades cubanas a la lista de empresas sancionadas por Washington. Todas estas medidas constituyen un recrudecimiento del bloqueo en su dimensión económica, comercial y financiera.

Con la posibilidad de establecer demandas en las cortes estadounidenses en virtud del título III, el gobierno estadounidense tiene el propósito estratégico de obstaculizar e impedir la inversión extranjera en la Isla para afectar de manera significativa el desarrollo socioeconómico del país. Con esta decisión, envía un mensaje a los inversores actuales y potenciales de las consecuencias negativas que tendría realizar negocios con Cuba, lo que constituye una acción de intimidación, chantaje y presión económica.

Esta medida es fuertemente rechaza por la Unión Europea y Canadá que declararon, de inmediato, que se disponen a demandar al gobierno estadounidense ante la Organización Mundial del Comercio y resaltaron que defenderán los intereses de sus compañías en Cuba. Esta posición indica que este será un área de confrontación con Estados Unidos, lo que tendrá implicaciones en sus relaciones con algunos de sus aliados y socios estratégicos en el corto plazo. Washington con esta decisión profundiza su aislamiento internacional en la política hacia Cuba y tendrá que asumir determinados costos políticos en sus relaciones con terceros países.

Aunque no está claro cómo será la aplicación del título IV —que prohíbe el otorgamiento de visas para viajar a Estados Unidos a quienes «trafiquen con propiedades confiscadas»—, constituye una medida de castigo contra los inversionistas dirigida a infundirles temor e inseguridad. En este sentido, es previsible que su implementación se realice caso a caso a través de la elaboración de listas.

Sobre los cambios regulatorios para restringir los viajes no familiares a Cuba, el Departamento del Tesoro tendrá que definir el contenido y alcance concreto de estas modificaciones. No obstante, este anuncio está dirigido a afectar lo que Bolton denominó como: «turismo disimulado», lo que podría interpretarse que impondrían limitaciones adicionales a categorías de viajes como: investigaciones profesionales; actividades educativas que incluyen los viajes pueblo a pueblo; actividades religiosas; competencias deportivas; apoyo al pueblo cubano y actividades educacionales. Es probable una afectación a los viajes en la modalidad de cruceros.

Con relación a las limitaciones al envío de remesas, tiene el claro propósito de generar una afectación en la capacidad económica de amplios sectores de la población cubana que reciben dinero de sus familiares y amigos. Esta medida está orientada a promover tensiones internas y descontento, lo que está en correspondencia con sus intenciones de generar el llamado efecto de la «olla de presión». Tendrá un fuerte impacto en la economía doméstica y en el poder adquisitivo del pueblo cubano.

La suspensión de la autorización para que bancos cubanos realicen transacciones a través de terceros países, se inscribe dentro de las acciones para entorpecer las operaciones financieras que constituyen la base del comercio internacional. Esta decisión introduce obstáculos adicionales para la operatoria cubana en el exterior, lo que contribuye a generar un clima de inseguridad en las transacciones internacionales del país.

Sin lugar a dudas, estas medidas constituirán desafíos que debemos enfrentar en lo inmediato por sus implicaciones para el desempeño económico del país. No obstante, este tipo de acciones no son nuevas y la nación cubana ha lidiado con retos y adversidades más complejos provenientes del gobierno estadounidense. El espíritu de combate y la capacidad de resistencia del pueblo cubano están probados y los obstáculos serán vencidos. Por lo tanto, Bolton, sus mercenarios y los extremistas del Sur de la Florida seguirán condenados al fracaso.


Nota: Imagen tomada de Cubadebate. Diseño: Edilberto Carmona.
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