Proposiciones

Aires de navidad*

3 nov 2020
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El abrazo se hace más necesario cuando el aire frío cala en los huesos en días decembrinos. Las imágenes por estas fechas se parecen a las que guardan sus habitantes en la memoria o en fotos familiares sobre navidades anteriores.

Un área de nieve artificial, donde niños y mayores juegan a lanzarse copos de agua helada, es uno de los atractivos de la navidad en la capital guatemalteca, una ciudad donde nunca nieva de manera natural.

Miles de familias eligen pasar parte de su tiempo libre en la Plaza de la Constitución de esta urbe para patinar en una pista sobre hielo o deslizarse por un tobogán de 40 metros de largo.

La Municipalidad capitalina ha sido la promotora de tales espacios de diversión en este mes, con lo cual se benefician personas de bajos recursos, principalmente.

Este tipo de iniciativa tuvo su primera edición en 2012, cuando asistieron un millón y medio de individuos de distintas edades.

En Guatemala, donde coexisten creencias cristianas e indígenas, suben las ventas de productos alegóricos a esta etapa del año, cuando a tantos les ilusiona tener en casa un arbolito o un Nacimiento de Jesús.

La fe en Jesucristo no es directamente proporcional, ni mucho menos, a las dimensiones del árbol navideño o a la cantidad de luces y ornamentos que este tenga. Sin embargo, en honor a la tradición, muchos se esmeran en adquirir y engalanar alguno que llene un espacio importante de sus hogares.

Los más pudientes compran cada año uno nuevo, lujo vedado a quienes les cuesta demasiado ganarse el sustento diario en ese país. Son variados los diseños, tamaños y precios de los pinos artificiales a la venta. Árboles gigantescos, engalanados con todas las de la ley, se ven en plazas o centros comerciales.

Un pino de 40 metros de alto y 1 500 000 luces led capta la atención de quienes pasan o llegan hasta el obelisco capitalino. Se trata del denominado árbol Gallo, uno de los 33 ubicados en distintos puntos geográficos del país.

Bolas rojas y estrellas plateadas aderezan estos árboles, instalados por iniciativa de la Cervecería Centroamericana. El primero de su tipo, de 15 metros de altura y 500 luces, fue exhibido aquí en 1985.

El embullo y colorido durante la navidad es innegable en Guatemala, pero también es tristemente cierto que muchos pasan hambre y frío cuando se recuerda la natividad de aquel que cambió el rumbo de la historia hace más de 2000 años.

 

*Tomado del libro: Guatemala a segunda vista. Esencias culturales (Ocean Sur, 2020).

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