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CREO-SUMA y la negación de lo obvio en Ecuador

19 abr 2017
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Luego de una intensa campaña electoral en Ecuador, marcada desde sus inicios por intentos de descrédito de la derecha, aun cuando estaban claros los resultados, la historia parece no querer concluir, o más bien, la oposición ecuatoriana no lo quiere así. 

En esta ocasión, no bastaron los resultados del 2 de abril, que daban la victoria de la segunda vuelta electoral, aunque por estrecho margen, al candidato del movimiento Alianza PAÍS (AP), Lenín Moreno. Los reclamos casi instantáneos de la formación política opositora Creando Oportunidades (CREO), fueron muestras del interés por desestabilizar y desinformar un país que creía alcanzada la tranquilidad en materia de comicios.

CREO-SUMA sostuvo que las elecciones acontecieron de manera fraudulenta y que el candidato de su partido, Guillermo Lasso, fue el más votado, requiriendo al Consejo Nacional Electoral (CNE) el recuento de la totalidad de los votos de la segunda vuelta, en aras de darle tranquilidad al país.

Según expresó el ministro de Defensa de Ecuador, Ricardo Patiño, esa táctica de la derecha buscaba llegar al 24 de mayo sin haber posicionado al presidente electo por el pueblo el 2 de abril.

¿En qué se basó el representante del partido CREO-SUMA para exigir el recuento de los votos? Pues los argumentos de esa coalición tuvieron mucho de mito, al plantear como justificaciones las firmas de votantes muertos, el ausentismo y el fraude electrónico.

Estas acusaciones, aunque rechazadas tanto por el CNE como por el movimiento Alianza PAÍS, llevaron a que por ambas instituciones decidieran recontar una parte de los votos, interesadas en terminar con todo el montaje derechista en el país.

La institución electoral ecuatoriana sólo accedió a la revisión de un número de actas presentadas por CREO-SUMA y AP en base a inconsistencias, pero negó la exigencia de Lasso de realizar el recuento sobre la totalidad de los votos, petición sin sustento jurídico, como aclaró el presidente del CNE, Juan Pablo Pozo.

Como reafirmación a lo referido por Pozo, el lunes 17 de abril, el Tribunal Contencioso Electoral, máxima autoridad electoral de Ecuador, comunicó su decisión de inadmitir la apelación de CREO-SUMA de revisar todos los votos, al considerarlo un recurso improcedente e ilegal.

En aras de eliminar el ambiente de incertidumbre generado, se desarrolló este 18 de abril, una revisión de 1 275 450 votos correspondientes a 3 865 actas. De acuerdo con lo expresado por el titular del CNE, ese fue «un recuento por la dignidad y por la verdad. En este sentido, le vamos a decir la verdad al país».

La ausencia de los representantes de CREO-SUMA en el recuento de los votos impugnados fue otra artimaña esgrimida por la oposición ecuatoriana; muestra entonces de una actitud casi infantil y de una postura que intenta resistirse a los estertores de un juego sucio que, a pesar de extenderse durante todo el proceso electoral, no logró convencer.  

¿El resultado? En la noche de este 18 de abril y como bien señaló el actual presidente Rafael Correa, a la oposición «se le acabó la farsa»: el CNE ratificó la victoria del candidato oficialista, con un cambio de apenas dos centésimas en comparación con los datos obtenidos en el escrutinio original del 2 de abril.

Por su parte, pudiera decirse que Alianza PAÍS y el ratificado presidente electo Lenín Moreno, se proyectan en acertados términos, buscando la unidad de Ecuador, aún a expensas de tolerar el montaje desestabilizador de la oposición. Prima el criterio de acallar a malintencionados para poder continuar el proceso de profundización de la revolución ciudadana.

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